28 de octubre de 2015

De Henrietta al centro de la galaxia

Es conocido que la astrónoma Henrietta Swan Leavitt descubrió que el período de las estrellas cefeidas está íntimamente relacionado con el brillo, siendo esta propiedad utilizada para calcular distancias con una precisión extrema.

Lo que no era tan conocido es que en el núcleo de nuestra galaxia hubiese cefeidas extremadamente jóvenes. "Se cree que el bulbo central de la Vía Láctea está formado por un gran número de estrellas viejas, pero los datos de VISTA han revelado algo nuevo y muy joven para los estándares astronómicos", afirma Istvan Dékány, autor principal del estudio llevado a cabo con datos del sondeo VVV (VISTA Variables in the Via Lactea).

Imagen 1: Diagrama con la ubicación de las cefeidas recién descubiertas en una ilustración de la Vía Láctea. Créditos: ESO/Microsoft Worldwide Telescope.

Y es que un total de 655 candidatas a cefeidas han sido encontradas en el bulbo de nuestra Vía Láctea, donde 35 de ellas han sido catalogadas como cefeidas clásicas y tras analizarlas, los científicos se han visto sorprendidos por su extraordinaria juventud. "Las 35 cefeidas clásicas descubiertas tienen menos de 100 millones de años de edad. La cefeida más joven puede incluso tener solo unos 25 millones años de edad, aunque no podemos excluir la posible presencia de cefeidas incluso más jóvenes y brillantes", explica Dante Minniti de la Universidad Andrés Bello (Chile), co-autor del estudio.

Este hallazgo proporciona una evidencia sólida de que han estado naciendo nuevas estrellas en el bulbo de la Vía Láctea al menos durante los últimos 100 millones de años.

Hay algo más

Tras analizar las nueves cefeidas, los científicos observaron un delgado disco de estrellas jóvenes en el bulbo galáctico, invisible a sondeos anteriores ya que estaba enterrado tras densas nubes de polvo pero con VISTA ha sido posible observar.

"Esta parte de la galaxia era totalmente desconocida hasta que nuestro sondeo VVV la descubrió", comenta Minniti."Es una demostración de la inigualable capacidad del telescopio VISTA para sondear regiones galácticas extremadamente oscurecidas que no pueden estudiarse en ningún otro sondeo actual o planificado para el futuro", añade Dékány.

VISTA está resultando un sondeo muy productivo, porque previamente a este descubrimiento ya contaba con el hallazgo de otras estrellas variables, nuevos cúmulos de estrellas y explosiones de estrellas.

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VVV es un sondeo público de ESO realizado con el telescopio VISTA que tiene el objetivo de obtener imágenes en diferentes momentos de las partes centrales de la galaxia en cinco bandas del infrarrojo cercano.
Esta investigación se ha presentado en la revista Astrophysical Journal Letters dentro de un artículo que lleva por título “The VVV Survey reveals classical Cepheids tracing a young and thin stellar disk across the Galaxy’s bulge”, por I. Dekany et al.

El equipo que ha llevado a cabo la investigación está formado por I. Dékány (Instituto Milenio de Astrofísica, Chile; Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile), D. Minniti (Universidad Andres Bello, Chile; Instituto Milenio de Astrofísica MAS and Basal CATA, Chile; Vatican Observatory, Vatican City State), D. Majaess (Saint Mary’s University, Canadá; Mount Saint Vincent University, Canadá) , M. Zoccali (Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile; Instituto Milenio de Astrofísica, Chile), G. Hajdu (Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile; Instituto Milenio de Astrofísica, Chile), J. Alonso-García (Universidad de Antofagasta, Chile; Instituto Milenio de Astrofísica, Chile), M. Catelan (Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile; Instituto Milenio de Astrofísica, Chile), W. Gieren (Universidad de Concepción, Chile; Instituto Milenio de Astrofísica, Chile) y J. Borissova (Universidad de Valparaíso, Chile; Instituto Milenio de Astrofísica, Chile).
Artículo científico:

Referencias:
- New Galactic star clusters discovered in the VVV survey (J. Borissova et al., 2011, A&A 532, A131)
- Three Galactic globular cluster candidates found in the VVV survey (C. Moni Bidin et al., 2011, A&A 535, A33)

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27 de octubre de 2015

Siete claves para comprender el sobrevuelo de Encélado

Por primera vez la sonda Cassini (NASA) sobrevolará el interior de una pluma criomagmática. Será en Encélado y al analizarla nos mostrará con detalle la composición del océano global de este satélite de Saturno. El sorevuelo será mañana, pero antes, os dejo siete puntos clave para comprender esta maniobra:

Imagen 1: Esquema de Encélado con su océano interno y las plumas del polo sur de la luna. Créditos: NASA/JPL-Caltech.
1) Cassini ha descubierto una notable actividad geológica en Encélado entre las que se encuentran estas plumas formadas por hielo, vapor de agua y moléculas orgánicas procedentes de su océano global interno.

2) Este sobrevuelo será la intrusión más profunda de Cassini a través de las plumas criomagmáticas de Encelado.

3) El sobrevuelo no pretende detectar vida, pero sí proporcionar nuevos conocimientos sobre cómo de habitable es el oceánico interno de Encelado.

4) Se pretende obtener información sobre la cantidad de actividad hidrotermal que se está produciendo en el interior de Encelado, lo que podría tener implicaciones importantes para la potencial habitabilidad del océano en cuanto a la sustentación de formas simples de la vida.

5) Se espera comprender mejor la química de los materiales eyectados. Con la baja altura del sobrevuelo se quiere detectar las moléculas más pesadas, incluyendo materia orgánica.

6) La maniobra ayudará a resolver la cuestión de si la pluma es una columna, una cortina, una acumulación de plumas más pequeñas o una mezcla de todo lo anterior. Al saber su morfología se conocerá cómo viaja el material desde el océano hasta la superficie.

7) El poder cuantificar la cantidad de material que ha sido vertido al espacio daría una pista sobre el tiempo que Encelado podría haber estado activo.
Mañana es el sobrevuelo. Veremos cómo transcurre y las pistas que nos ofrece para comprender mejor ese mundo lleno de preguntas.

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Referencias:

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23 de octubre de 2015

En las galaxias, el tamaño no importa

El universo temprano siempre ha despertado interés entre los científicos, especialmente en momentos como cuando se hizo transparente a la luz ultravioleta: es interesante y no conocemos todos los detalles de esa época, llamada reionización y que se produjo cuando la espesa niebla de gas de hidrógeno se dispersó.

Gracias al reciente descubrimiento de más de 250 galaxias que ya estaban ahí cuando el universo tenía 600-900 millones de años se ha podido datar con mayor precisión cuándo finalizó esa época de reionización, porque su luz, extremadamente tenue, nos ha llevado a aquellos momentos. "Las galaxias más débiles detectadas en estas observaciones son más débiles que cualquier otro objeto descubierto en las observaciones de campos profundos del Hubble", señala Johan Richard, del Observatorio de Lyon (Francia) y coautor del artículo que recoge la investigación.

Imagen 1: Cúmulo de galaxias MACS J0416.1-2403, uno de de los analizados en esta investigación para estudiar el período de reionización. Créditos: NASA, ESA and the HST Frontier Fields team (STScI).

Tras estudiar esta débil luz de las nuevas galaxias el equipo determinó por primera vez que las galaxias más pequeñas pueden haber sido las causantes de hacer que el universo fuera transparente. "Si tomamos en cuenta sólo las contribuciones de las galaxias brillantes y masivas, vimos que no eran suficientes para que el Universo se reionizase. Se necesitaba una población más abundante de galaxias enanas poco brillantes", explica Hakim Atek de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (Suiza) y autor principal del artículo que recoge la investigación.

Imagen 2: Cúmulo de galaxias MACSJ0717.5+3745 obtenido del programa Frontier Fields y analizado por el equipo liderado por H. Atek. Créditos: NASA, ESA and the HST Frontier Fields team (STScI).

Para llegar a estas conclusiones, el equipo utilizó imágenes producidas por una lente gravitacional en tres cúmulos de galaxias que forman parte del programa Frontier Fields del telescopio espacial Hubble. "Los cúmulos en el Frontier Fields actúan como poderosos telescopios naturales y nos muestran estas galaxias enanas tenues que de otra forma serían invisibles", explica Jean-Paul Kneib, de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) y co-autor del artículo que expone la investigación.

Imagen 3: Cúmulo de galaxias Abell 2744, apodado Pandora. Fue el primero de los seis objetivos del programa Frontier Fields que se analizó en esta investigación. Créditos: NASA, ESA and the HST Frontier Fields team (STScI).

Con esto, la época de reionización se estima que finalizó alrededor de 700 millones de años después del Big Bang, y por primera vez saben cómo pudo suceder este fenómeno que hizo que la luz en el universo tuviera vía libre para propagarse.

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El artículo que recoge la investigación ha sido publicado en la revista Astrophysical Journal bajo el título "Are Ultra-faint Galaxies at z = 6−8 Responsible for Cosmic Reionization? Combined Constraints from the Hubble Frontier Fields Clusters And Parallels", por H. Atek et al.

El equipo que ha llevado a cabo la investigación está formado por Hakim Atek (Laboratoire d’Astrophysique, Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne, Suuiza; Department of Astronomy, Yale University, Estados Unidos), Johan Richard (CRAL, Observatoire de Lyon, Francia), Mathilde Jauzac (Institute for Computational Cosmology, Durham University, Reino Unido; Astrophysics and Cosmology Research Unit, University of KwaZulu-Natal, Sudáfrica), Jean-Paul Kneib (Laboratoire d’Astrophysique, Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne, Suiza; Aix Marseille Université, CNRS, LAM UMR 7326, Francia), Priyamvada Natarajan (Department of Astronomy, Yale University, Estados Unidos), Marceau Limousin (Aix Marseille Université, CNRS, LAM UMR 7326, Francia), Daniel Schaerer (Observatoire de Genève, Suzia; CNRS, IRAP, Francia), Eric Jullo (Aix Marseille Université, CNRS, LAM UMR 7326, Francia), Harald Ebeling (Institute for Astronomy, University of Hawaii, Estados Unidos), Eiichi Egami (Steward Observatory, University of Arizona, Estados Unidos) y Benjamin Clement (CRAL, Observatoire de Lyon, Francia).
Las imágenes 1, 2 y 3 han sido tomadas por el telescopio espacial Hubble a través de los instrumentos ACS (Advanced Camera for Surveys) y WFC3 (Wide Field Camera 3) en una composición con los siguientes filtros:
Filtro óptico en banda B (435 nm) del instrumento ACS
Filtro óptico en banda V (606 nm) del instrumento ACS
Filtro infrarrojo en banda I (814 nm) del instrumento ACS
Filtro infrarrojo en banda Y (1.05 um) del instrumento WFC3
Filtro infrarrojo en banda J (1.25 um) del instrumento WFC3
Filtro infrarrojo en banda H (1.40 um) del instrumento WFC3
Filtro infrarrojo en banda W (1.60 um) del instrumento WFC3
Artículo científico:

Referencias:

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22 de octubre de 2015

La pequeña caníbal

Científicos de la misión K2 del observatorio espacial Kepler (NASA) han encontrado un pequeño objeto rocoso a modo de pequeño planeta o asteroide que se está desgarrando mientras se mueve en espiral alrededor de una estrella enana blanca en la constelación de Virgo, confirmando la teoría de que las enanas blancas pueden canibalizar posibles planetas de su sistema solar.

"Es la primera vez que presenciamos un planeta en miniatura destrozado por la intensa gravedad de su estrella, vaporizándose y precipitando materiales hacia ella", explica Andrew Vanderburg, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics en Cambridge (Estados Unidos) y autor principal del artículo que expone esta investigación.

Imagen 1: Representación artística de un pequeño cuerpo rocoso evaporándose alrededor de una enana blanca. Créditos: CfA/Mark A. Garlick.

El objeto en desintegración, del tamaño de un gran asteroide, es el primer objeto planetario confirmado en tránsito alrededor de una enana blanca. En su tránsito, el pequeño planeta bloquea hasta el 40 por ciento de la luz de la estrella, pero llamó la atención que la curva de luz del tránsito no era simétrica, sino más alargada en un flanco lo que indicaría la presencia de una cola a modo de anillo de escombros que rodea la estrella indicando que el pequeño planeta se está vaporizando.

Además del extraño tránsito, Vanderburg y su equipo encontraron signos de elementos pesados en la atmósfera de la estrella cuando lo que se espera es que las enanas blancas tengan superficies químicamente puras de hidrógeno y helio. El hecho de encontrar en esta y otras estrellas de este tipo elementos como el calcio, silicio, magnesio o hierro, puede ser debido a la presencia de planetas en desintegración.

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Esta investigación ha sido presentada en un artículo de la revista Nature bajo el título "A disintegrating minor planet transiting a white dwarf", por A. Vanderburg et al.

El equipo que ha llevado a cabo la investigación está formado por Andrew Vanderburg (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Estados Unidos), John Asher Johnson (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Estados Unidos), Saul Rappaport (Department of Physics-Kavli Institute for Astrophysics and Space Research/Massachusetts Institute of Technology, Estados Unidos), Allyson Bieryla (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Estados Unidos), Jonathan Irwin (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Estados Unidos), John Arban Lewis (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Estados Unidos), David Kipping (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Estados Unidos; Department of Astronomy/Columbia University, Estados Unidos), Warren R. Brown (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Estados Unidos), Patrick Dufour (Institut de Recherche sur les Exoplanètes/Université de Montréal, Canadá), David R. Ciardi (NASA Exoplanet Science Institute/California Institute of Technology, Estados Unidos), Ruth Angus (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Estados Unidos; Department of Physics/University of Oxford, Reino Unido), Laura Schaefer (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Estados Unidos), David W. Latham (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Estados Unidos), David Charbonneau (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Estados Unidos), Charles Beichman (NASA Exoplanet Science Institute/California Institute of Technology, Estados Unidos), Jason Eastman (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Estados Unidos), Nate McCrady (Department of Physics and Astronomy/University of Montana, Estados Unidos), Robert A. Wittenmyer (School of Physics-Australian Centre for Astrobiology/University of New South Wales, Australia) y Jason T. Wright (Department of Astronomy and Astrophysics-Center for Exoplanets and Habitable Worlds/The Pennsylvania State University, Estados Unidos).
Artículo científico:
- A disintegrating minor planet transiting a white dwarf (A. Vanderburg et al. 2015, Nature 526, 546–549)

Referencias:

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21 de octubre de 2015

El beso final de dos estrellas

En la Gran Nube de Magallanes y situado a unos 160.000 años luz de nosotros se encuentra un objeto muy particular. Se trata del sistema estelar doble VFTS 352, el vivero más activo de nuevas estrellas en el universo cercano. Nuevas observaciones del VLT (Very Large Telescope) de ESO han revelado que estamos ante uno de los objetos más extraños jamás encontrado.

Imagen 1: Representación artística del sistema binario VFTS 352. Créditos: ESO/L. Calçada.

Observado con el instrumento FLAMES (Fibre Large Array Multi Element Spectrograph) del VLT y como parte del sondeo VLT FLAMES de la Tarántula, se ha visto que el sistema está formado por dos estrellas muy calientes, brillantes y masivas que orbitan entre sí en poco más de un día brillando con una potente luz blancoazulada debido a las altas temperaturas a las que se encuentran, de unos 40.000º C. Además, las estrellas están tan juntas que sus superficies se superponen habiéndose formado un puente entre ellas.

Estrellas vampiro

Estas estrellas dobles tan particulares están relacionadas con el comportamiento extraños de las "estrellas vampiro", donde la compañera menor absorbe material de la superficie de la más grande, tal y como se puede ver en el artículo "Binary Interaction Dominates the Evolution of Massive Stars" (H. Sana et al, 2012, Sci 337, 444-446). Pero el caso de VFTS 352 es muy particular, ya que el tamaño de las dos estrellas es prácticamente idéntico por lo que el material no es atraído de una estrella a otra, sino que lo comparten.

Este tipo de sistema es muy raro porque la etapa en la que se encuentra VFTS 352 es de una duración extremadamente corta. “VFTS 352 es el mejor de los casos encontrados hasta ahora de estrella doble masiva y caliente que presenta este tipo de mezcla interna”, explica Leonardo A. Almeida, de la Universidad de Sao Paulo (Brasil) y autor principal del artículo que expone esta investigación.

Imagen 2: Región de formación estelar de La Tarántula. Allí se encuentra el sistema estelar doble VFTS 352, marcado con una cruz hacia el centro de la imagen. Créditos: ESO/M.R. Cioni/VISTA Magellanic Cloud survey.

Los dos escenarios

Los científicos todavía no saben como acabará este "beso" de las estrellas que componen VFTS 352, pero han barajado dos posibles escenarios:
1) Las estrellas terminarán fusionándose en una estrella gigante magnética de rotación rápida.
2) Si las estrellas se mezclan lo suficientemente bien, ambas permanecerán compactas y el sistema podrá evitar la fusión.
En el caso de que esta historia se desarrolle según el escenario 2, llevaría a los objetos por un nuevo camino evolutivo que estaría fuera de la evolución estelar clásica. Terminarían sus vidas como dos explosiones de supernova simultáneas formando un sistema binario de agujeros negros que proporcionarían una intensa fuente de las ondas gravitacionales predichas por la teoria general de la relatividad de Albert Einstein.

Independientemente de cómo termine esta historia, el sistema ya ha proporcionado a los astrónomos nueva y valiosa información sobre los poco conocidos procesos evolutivos de los sistemas de estrellas binarias de contacto masivas.

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El artículo asociado a esta investigación se ha publicado en la revista Astrophysical Journal bajo el título “Discovery of the massive overcontact binary VFTS 352: Evidence for enhanced internal mixing”, por L. Almeida et al.

El equipo está formado por L.A. Almeida (Johns Hopkins University, Estados Unidos; Instituto de Astronomia, Geofísica e Ciências Atmosféricas/Universidade de São Paulo, Brasil), H. Sana (STScI, Estados Unidos; KU Leuven, Bélgica), S.E. de Mink (University of Amsterdam, Países Bajos), F. Tramper (University of Amsterdam, Paises Bajos), I. Soszynski (Warsaw University Observatory, Polonia), N. Langer (Universität Bonn, Alemania), R.H. Barba (Universidad de La Serena, Chile), M. Cantiello (University of California, Estados Unidos), A. Damineli (Universidade de São Paulo, Brasil), A. de Koter (University of Amsterdam, Países Bajos; Universiteit Leuven, Bélgica), M. Garcia (Centro de Astrobiología/INTA-CSIC, España), G. Gräfener (Armagh Observatory, Reino Unido), A. Herrero (Instituto de Astrofísica de Canarias, España; Universidad de La Laguna, España), I. Howarth (University College London, Reino Unido), J. Maíz Apellaniz (Centro de Astrobiología/INTA-CSIC, España), C. Norman (Johns Hopkins University, Estados Unidos), O.H. Ramírez-Agudelo (University of Amsterdam, Países Bajos ) y J.S. Vink (Armagh Observatory, Reino Unido).
Artículo científico:

La imagen 2 es una composición en luz visible e infrarroja captada por el instrumento WFI (Wide Field Imager) del telescopio MPG/ESO de 2,2 metros y por el telescopio VISTA (Visible and Infrared Survey Telescope for Astronomy) en los siguientes filtros:
- Filtro óptico en banda V (WFI)
- Filtro infrarrojo en banda V (VISTA)
- Filtro óptico en banda R (WFI)
- Filtro infrarrojo en banda J (VISTA)
- Filtro infrarrojo en banda K (VISTA)

Referencias:
- Binary Interaction Dominates the Evolution of Massive Stars (H. Sana et al, 2012, Sci 337, 444-446)

Agradecimientos:

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20 de octubre de 2015

La luz de la destrucción

La constelación más famosa de los cielos seguramente sea la de Orión. Un total de siete estrellas forman una figura reconocible en forma de dos trapecios unidos por tres estrellas denominadas Alnilam, Almitak y Mintaka, o lo que es lo mismo, las tres estrellas del Cinturón de Orión. Fácilmente distinguible a simple vista y bajo estas tres estrellas, se encuentra la famosa nebulosa de Orión formando parte de la daga del gigante mitológico.

Imagen 1: Nebulosa de Orión captada por el instrumento ACS (Advanced Camera for Surveys) a bordo del telescopio espacial Hubble. Créditos: NASA, ESA, M. Robberto ( Space Telescope Science Institute/ESA) and the Hubble Space Telescope Orion Treasury Project Team.

Si observamos esta nebulosa a los prismáticos se nos mostrará como una nube bien definida, y si la observamos con un telescopio, podemos incluso ver estrellas en su interior. Cuando es la fotografía la que nos muestra la nebulosa, se pueden apreciar detalles que fascinan a cualquiera. Uno de esos detalles es la nebulosa del Trapecio que, está situada a 1.500 años luz de nosotros, es la región de esas características más cercana.

El Trapecio pertenece a una región llamada OMC 1. Expuesta a una fuerte radiación ultravioleta, todavía se puede apreciar la nebulosa que lo originó, pero la radiación emitida por las estrellas que nacieron de ella la está destruyendo. Esta destrucción hace que esta nebulosa primigenia brille en una radiación muy particular, la del carbono ionizado.

Imagen 2: Composición en color de la nebulosa de Orión donde se aprecian las diferentes regiones de ionización. Créditos: Goicoechea et al. 2015.

Esta radiación del carbono ionizado se aprecia también en lejanas galaxias donde se están formando nuevas estrellas a un ritmo muy intenso. Estas lejanas radiaciones apenas se observan desde tierra; para hacerlo se utilizan grandes telescopios como ALMA (Atacama Large Millimeter-submillimeter Array). La ventaja es que desde el espacio es más sencillo y allí tenemos el telescopio espacial Herschel, el más grande que hemos puesto ahí arriba.

Instalado en Herschel tenemos el instrumento HIFI (Heterodyne Instrument for the Far-Infrared), capaz de hacer espectroscopía de alta resolución y analizar con gran detalle esta radiación del carbono ionizado ayudando a caracterizar la formación estelar en lejanas galaxias, pero también analizar la región OMC 1. Esta región para los científicos es un laboratorio donde sucede lo mismo que en aquellas lejanas galaxias, pero mucho más cerca.

"Lo sorprendente de este trabajo es que las condiciones físicas reveladas por las imágenes de Herschel en la vcindad de las estrellas del Trapecio pueden dominar y ayudarnos a comprender la emisión de C+ a escalas de una galaxia entera", afirma R. Goicoechea del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC), autor principal del artículo que expone la investigación. Gracias a esta investigación podemos analizar de una manera más sencilla lo que sucede en remotos lugares del universo.

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Esta investigación ha sido publicada en la revista The Astrophysical Journal bajo el título "Velocity-resolved [CII] emission and [CII]/FIR Mapping along Orion with Herschel", por J. R. Goicoechea et al.

El equipo que ha llevado a cabo la investigación está formado por Javier R. Goicoechea (Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid-ICMM/CSIC, España), D. Teyssier (Herschel Science Centre-ESA/ESAC, España), M. Etxaluze (Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid-ICMM/CSIC, España; RAL Space, Reino Unido), P.F. Goldsmith (Jet Propulsion Laboratory/California Institute of Technology, Estados Unidos), V. Ossenkopf (I. Physikalisches Institut der Universität zu Köln, Alemania), M. Gerin (LERMA/Observatoire de Paris/PSL Research University/CNRS/Sorbonne Université/UPMC, Francia; École Normale Supérieure, Francia), E.A. Bergin (Department of Astronomy/University of Michigan, Estados Unidos), J.H. Black (Department of Earth and Space Sciences/Chalmers University of Technology/Onsala Space Observatory, Suecia), J. Cernicharo (Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid-ICMM/CSIC, España), S. Cuadrado (Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid-ICMM/CSIC, España), P. Encrenaz (LERMA/Observatoire de Paris/PSL Research University/CNRS/Sorbonne Université/UPMC, Francia), E. Falgarone (LERMA/Observatoire de Paris/PSL Research University/CNRS/Sorbonne Université/UPMC, Francia; École Normale Supérieure, Francia), A. Fuente (Observatorio Astronómico Nacional-OAN/IGN, España), A. Hacar (Institute for Astrophysics/University of Vienna, Austria), D.C. Lis (LERMA/Observatoire de Paris/PSL Research University/CNRS/Sorbonne Université/UPMC, Francia), N. Marcelino (INAF/Istituto di Radioastronomia, Italia), G.J. Melnick (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Estados Unidos), H.S.P. Müller (I. Physikalisches Institut der Universität zu Köln, Alemania), C. Persson (Department of Earth and Space Sciences/Chalmers University of Technology/Onsala Space Observatory, Suecia), J. Pety (Institut de Radioastronomie Millimétrique, Francia), M. Röllig (I. Physikalisches Institut der Universität zu Köln, Alemania), P. Schilke (I. Physikalisches Institut der Universität zu Köln, Alemania), R. Simon (I. Physikalisches Institut der Universität zu Köln, Alemania), R.L. Snell (Department of Astronomy/University of Massachusetts, Estados Unidos) y J. Stutzki (I. Physikalisches Institut der Universität zu Köln, Alemania).
Artículo científico:
- Velocity-resolved [CII] emission and [CII]/FIR Mapping along Orion with Herschel 

La imagen 1 ha sido tomada por el instrumento ACS  a bordo del telescopio espacial Hubble en una composición de los siguientes filtros:
-  Filtro óptico en banda B (435 nm)
- Filtro óptico en banda V (555 nm)
- Filtro óptico en banda H-Alpha (658 nm)
- Filtro infrarrojo en banda I (775 nm)
- Filtro infrarrojo en banda Z (850 nm)

Referencias:

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19 de octubre de 2015

¿Extraterrestres? Sin pruebas, no

Imaginad que observáis algo que no sabéis cómo ha podido ser construido, generado o desarrollado. Ante la falta de pruebas, ¿qué haríais? Os doy dos opciones:
  1. Atribuirlo a una civilización inteligente de procedencia extraterrestre.
  2. Seguir investigando para llegar a una solución.
No hay que ser científico para saber cuál es el camino correcto. Pero os sorprendería saber que hay investigadores que han optado por la primera opción.

El caso es que este fin de semana varios periódicos han hablado de una estructura que rodea a una estrella de mediana edad a raiz de los datos proporcionados por el observatorio espacial Kepler. La estrella, que tiene el nombre de KIC 8462852, está situada a 1.500 años luz en dirección a la constelación de Cygnus. Quede por delante que la autora de la investigación, Tabetha Boyajian, del Departamento de Astronomía de la Universidad de Yale (Estados Unidos) en ningún momento habla de inteligencia extraterrestre. Todo lo contrario: apunta a la posibilidad de que se trate de una nube de cometas.

Imagen 1: Representación artística de una nube de cometas alrededor de una estrella. Créditos: Agencias.

El problema llega cuando dos científicos no autores del artículo científico y que no han participado activamente en el análisis de los datos, Jason Wright de Penn State y Andrew Siemion del proyecto SETI, ante la imposibilidad de llegar a una conclusión de lo que sucede alrededor de KIC 8462852 y antes de realizar los nuevos análisis de la estrella que tendrán lugar el próximo enero, otorgan la creación de esa estructura a una civilización extraterrestre.

Sin embargo, lo que sí han hecho Wright y compañía es remitir un texto a la revista científica Astrophysical Journal hablando de extraterrestres como explicación al origen de esta estructura, a pesar de que la explicación más plausible es la nube de cometas.

¿Por qué lo han hecho? Seguramente para crear sensacionalismo y que el proyecto SETI, financiado de manera privada, esté en boca de todos. En mi opinión, es una forma de hacer publicidad para buscar financiación ya que no sería la primera vez que el proyecto SETI se queda sin fondos.

Imagen 2: Lo que algunos piensan que rodea la estrella KIC 8462852. Créditos: Agencias.

Mis conclusiones

¿Es éticamente correcto hacer creer la existencia de civilizaciones extraterrestres para obtener financiación? Desde luego, para mí no lo es. En enero se barrerá la estrella de arriba a abajo con los mejores instrumentos que disponemos y siguiendo las pautas que Boyajian indicó en las conclusiones de su artículo para averiguar qué ocurre realmente en esa estrella.

Personalmente espero que se confirme la presencia de la nube cometaria a la que hace referencia Boyajian para que ciertos científicos dejen de hacer palabrería sobre estos temas. El día que nos enfrentemos al hallazgo de civilizaciones extraterrestres, lo sabremos porque no se podrá rebatir. Pero esta investigación al no haber llegado a conclusiones cerradas, no se puede hablar de ni de extraterrestres ni de cometas. Lo que sí se puede hacer es decir cuál de las dos opciones es la más plausible. Y en este caso es la nube de cometas. Pero lo sabremos cuando se analicen los datos que llegarán en enero.

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Artículo científico:
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16 de octubre de 2015

Como si estuviéramos en Encélado

Pues ahí lo tenéis: Encélado como nunca antes lo habíamos visto en unas imágenes captadas durante el sobrevuelo que la sonda Cassini realizó el pasado 14 de octubre situándose a tan solo 1.839 kilómetros de la superficie del satélite.

Imagen 1: Ampliación de una zona del polo norte de Encélado. Créditos: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute.

Los científicos esperaban encontrar una región craterizada, pero se han topado con una región llena de contrastes. "Las regiones del norte están atravesados por una red en tela de araña formada por delgadas que surcan los cráteres", explica Paul Helfenstein, miembro del equipo de Cassini en la Universidad de Cornell (Estados Unidos).

Imagen 2: Cráteres en la zona norte de Encélado surcados por finas fracturas. Créditos: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute.

El resto de imágenes se pueden ver en: 

El próximo 28 de octubre la sonda volverá a tener un encuentro con Encélado. Se situará a 49 Km de la región polar sur haciendo una incursión en el géiser helado que emerge de su superficie. Los científicos esperan datos que muestren con claridad cómo se está produciendo esa actividad hidrotermal y averiguar nuevos detalles químicos del océano subterráneo para ver realmente qué potencial de habitabilidad tiene el satélite.

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Referencias:

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15 de octubre de 2015

Un saco de carbón gigantesco

En 1499 el explorador español Vicente Yáñez Pinzón trajo a Europa el primer testimonio conocido de una región oscura del cielo austral. La llamó "el Saco de Carbón" y se encuentra en la constelación austral de Crux, la cruz que sirve como referencia para encontrar el polo sur celeste. Más tarde pasó a llamarse Nube Oscura de Magallanes, como contraposición a las brillantes Nubes de Magallanes.

Imagen 1: Aspecto del Saco de Carbón cpatado por la cámara WFI (Wide Field Imager) instalada en el Telescopio MPG/ESO. Créditos: ESO.

Hoy sabemos que esta región oscura está sitauda a 600 años luz de nosotros y, a diferencia de las dos Nubes de Magallanes, esto no es una galaxia sino una nube interestelar de polvo empapado con capas de agua congelada, nitrógeno, monóxido de carbono y algunas otras moléculas orgánicas simples. La nube es tan espesa que impide que nos llegue la luz de las estrellas existentes tras ella.

Pero dentro de millones de años, la oscuridad dará paso a la luz porque el Saco de Carbón está lleno de combustible para crear nuevas estrellas. Entonces el Saco de Carbón arderá, ofreciendo luz y calor en forma de nuevas estrellas.

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La imagen 1 es una composición de capturas tomadas con la cámara WFI en los siguientes filtros:
- Filtro óptico en banda V (539 nm)
- Filtro óptico en banda Rc (651 nm)
- Filtro infrarrojo en banda I (826 nm)

Referencias:

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14 de octubre de 2015

Júpiter al desnudo

Júpiter siempre ha llamado la atención. Es el planeta más grande de nuestro sistema solar y cuando alguien lo observa a través de un telescopio por primera vez, nunca lo olvida: la observación de sus lunas galileanas, apreciar el tránsito de alguna de ellas o simplemente apreciar la mayor tormenta del sistema solar junto a las bandas ecuatoriales, llamada la Gran Mancha Roja, son cosas que hacen que se te grabe a fuego en la memoria.

Y ha sido el telescopio espacial Hubble el que ha puesto su mirada en el gigante gaseoso para mostrarnos sus vientos, nubes y tormentas. Utilizando la WFC3 (Wide Field Camera 3) y con un tiempo de exposición total de diez horas nos ha mostrado todas sus intimidades.

Imagen 1: Imagen de Júpiter tomada por el telescopio espacial Hubble tomada el 19 de enero de 2015, desde las 2:00 U.T. a las 12:30 U.T. Créditos: NASA/ESA/A. Simon/M. Wong/G. Orton.

Imagen 2: Imagen de Júpiter, tomada por el telesocpio espacial Hubble, pero dos horas y media más tarde que la imagen 1, desde las 15:00 U.T. a las 23:40 U.T. Créditos: NASA/ESA/A. Simon/M. Wong/G. Orton.

Detrás de las bonitas imágenes no solo hay unas combinaciones dignas de dos cuadros de El Prado; también hay ciencia, porque gracias a esos trazos se ha confirmado que la gran tormenta roja sigue disminuyendo de tamaño. Situada hacia el centro de la imagen es ahora unos 240 Km más pequeña de lo que era en 2014.

También se ha detectado una extraña estructura en forma de onda situada al norte del ecuador del gigante. Y resulta extraña porque sólo se había visto una vez, y hace décadas. La apreció la misión Voyager 2, lanzada en 1977. La perturbación ha sido encontrada en una región repleta de ciclones y anticiclones.

Déjate atrapar por el gigante de nuestro sistema solar y aprecia esta imagen que solo el Hubble es capaz de ofrecernos... de momento.

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Esta observación pertenece al programa OPAL (Outer Planet Atmósferas Legacy), que permitirá al telescopio espacial Hubble dedicar tiempo a la observación de los planetas exteriores. Además de Júpiter, Neptuno y Urano ya han sido observado como parte del programa. Saturno se observará más adelante añadirá a la serie más tarde. Esto ayudará no solo a comprender las atmósferas de estos planetas sino también servirá para conocer la nuestra propia y la de otros planetas descubiertos alrededor de otras estrellas.
La investigación ha sido presentada en al revista Astrophysical Journal bajo el título "First Results from the Hubble OPAL Program: Jupiter in 2015", por Amy A. Simon et al.

El equipo que ha llevado a cabo la investigación está formado por Amy A. Simon (NASA Goddard Space Flight Center/Solar System Exploration Division, Estados Unidos), Michael H. Wong (University of California at Berkeley/Astronomy Department, Estados Unidos), y Glenn S. Orton (Jet Propulsion Laboratory/California Institute of Technology, Estados Unidos).
Las imágenes 1 y 2 han sido tomadas por el instrumento WFC3 a bordo del Hubble con los siguientes filtros:
- Filtro óptico en banda [OIII] (502 nm)
- Filtro ultravioleta en banda U (395 nm)
- Filtro óptico en banda R (631 nm)
 
Artículo científico:

Referencias:

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13 de octubre de 2015

De la Tierra a la Luna... en Fórmula 1

La Luna está lejos. Si la Tierra fuera una bola de 12,7 cm de diámetro y la Luna otra de 3,4 cm, ¿a qué distancia las separarías para que el sistema estuviera a escala? ¿40 cm? ¿50 cm? ¿1 m? Mucho más lejos que todo eso... ¡Nada menos que 3,8 m!

Para hacernos una idea de lo lejos que está y aprovechando que estamos entre los Grandes Premios de Fórmula 1 de los dos países que protagonizaron la carrera espacial, Rusia y Estados Unidos, ¿cuánto tardaría un coche de F1 en cubrir la distancia de la Tierra a la Luna?

Imagen 1: De izquierda a derecha: Sebastian Vettel (2), Andy Cowell (Ingeniero Jefe de los motores Mercedes de F1), Lewis Hamilton (1) y Sergio Pérez (3). Créditos: Sutton Motorsport Images.

Vamos a tomar los resultados del GP de Rusia. Fueron estos:
  1. HAM: 1h 37m 11,024s
  2. VET: 1h 37m 16,977s
  3. PER: 1h 37m 39,942s
  4. MAS: 1h 37m 49,855s
  5. KVY: 1h 37m 58,590s
  6. NAS: 1h 38m 07,532s
  7. MAL: 1h 38m 12,112s
  8. RAI: 1h 38m 23,382s
  9. BUT: 1h 38m 30,491s
  10. VER: 1h 38m 39,448s
  11. ALO: 1h 38m 42,234s
  12. MER: +1 vuelta
  13. STE: +2 vuelta
La carrera consistía de 309,745 Km en un total de 53 vueltas. Pero si en la carrera tuvieran que cubrir la distancia de la Tierra a la Luna, fijada de media en unos 384.000 Km, en ese mismo circuito de Sochi tendrían que dar 65.000 vueltas (aprox) al circuito. Y en base a la velocidad media de cada vehículo, estos serían los tiempos de nuestra carrera de la Tierra a la Luna:
  1. HAM: 83d 16h 01m 32,205s (+    0 vueltas)
  2. VET: 83d 18h 04m 32,314s (+   67 vueltas)
  3. PER: 84d 01h 59m 02,701s (+  325 vueltas)
  4. MAS: 84d 05h 23m 52,139s (+  437 vueltas)
  5. KVY: 84d 08h 24m 21,176s (+  535 vueltas)
  6. NAS: 84d 11h 29m 06,836s (+  636 vueltas)
  7. MAL: 84d 13h 03m 44,798s (+  688 vueltas)
  8. RAI: 84d 16h 56m 36,549s (+  815 vueltas)
  9. BUT: 84d 19h 23m 29,785s (+  895 vueltas)
  10. VER: 84d 22h 28m 34,042s (+  996 vueltas)
  11. ALO: 84d 23h 26m 07,928s (+ 1027 vueltas)
  12. MER:  -d  -h  -m      -s (+ 1226 vueltas)
  13. STE:  -d  -h  -m      -s (+ 2452 vueltas)
He de decir que antes de hacer los cálculos pensaba que el tiempo que iba a pasar entre el primero y el segundo iba a ser mucho mayor que las dos horas que los separan, eso nos da una idea de la competitividad que hay en esas carreras. Pero otra reflexión que he hecho ha sido esta:

¿Os imagináis los tamaños de los depósitos de combustible en relación al vehículo? Los coches de Fórmula 1 suelen consumir unos 60 litros de gasolina por cada 100 km por lo que necesitaríamos unos 230.000 litros de combustible. Los depósitos serían mucho más grandes que el propio vehículo. Pero no olvidemos que eso es lo que sucede con los cohetes que enviamos fuera de la Tierra: la mayor parte del cohete, es combustible.

Imagen 2: Lewis Hamilton y su coche de Formula 1, ganadores del Gran Premio de Rusia. Créditos: Sutton Motorsport Images.

Y si hablamos de neumáticos...  Los vehículos gastarían unos 2.500 juegos de ruedas para toda esa carrera. Unas cifras que se nos escapan. Pero, pensad una cosa: un coche de Fórmula 1 tarda unos 80 días en llegar a la Luna, mientras que el Apolo 11 lo hizo en tan solo cuatro días. Iba rápido, ¿no?

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