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15 de enero de 2014

El gemelo del Sol y su planeta

(Actualizado el 15 de enero de 2013 a las 18:00)

Cuando miramos al cielo en una noche estrellada, a simple vista tan sólo vemos pequeños puntos de luz. Si la noche es lo suficientemente oscura podremos distinguir el color de algunas estrellas. También sabemos desde hace unos años que, alrededor de algunas de esas estrellas, hay girando planetas.

Paradójicamente, es más extraño descubrir planetas extrasolares en cúmulos estelares, esto es, grandes acumulaciones de estrellas formadas al mismo tiempo. Los únicos cúmulos donde se han detectado exoplanetas han sido NGC 6811, Messier 44 e Hyades. La pregunta es, ¿por qué en un lugar de gran concentración de estrellas apenas se han encontrado planetas?

Estamos más cerca de responder a ese interrogante ya que un grupo de astrónomos usó el instrumento HARPS del telescopio de 3.6 metros de ESO en el Observatorio de La Silla para estudiar el cúmulo Messier 67, situado a unos 2500 años luz en dirección a la constelacion de Cancer.

Imagen de gran campo donde aparece el cúmulo abierto Messier 67. La imagen fue creada a partir de imágenes que forman parte del Digitized Sky Survey 2. El cúmulo se aprecia como el conjunto abundante de estrellas en el centro de la imagen. Créditos: ESO/Digitized Sky Survey 2. Agradecimientos: Davide De Martin.

¿Por qué Messier 67?

No es casual la elección de este cúmulo. Su elección es debida a que la mayoría de los cúmulos abiertos se disipan pasados unos miles de millones de años. Pero los cúmulos con una alta densidad de estrellas -es el caso de M67-, pueden mantenerse unidos durante períodos más largos. Estas condiciones proporcionan un laboratorio perfecto para estudiar la cantidad de planetas que se forman en un ambiente tan aglomerado.

Anna Brucalassi, del Max-Planck-Institut für extraterrestrische Physik en Garching (Alemania) es la autora principal del estudio y afirma que “en el cúmulo estelar Messier 67, todas las estrellas tienen aproximadamente la misma edad y composición que el Sol. Esto proporciona un perfecto laboratorio para estudiar cuántos planetas se forman en un ambiente tan aglomerado, y si acaso se forman principalmente alrededor de estrellas más masivas o menos masivas”.

Brucalassi aclaró el inconveniente que tiene la formación planetaria en estos cúmulos. "El problema principal para la formación de planetas en entornos estelares densos es la alta tasa de posibles encuentros cercanos entre las estrellas, lo que podría destruir los (proto) sistemas planetarios", explica para LPDLC.

 
Mapa celeste con la ubicación del cúmulo Messier 67 en la constelación de Cancer. La mayoría de las estrellas mostradas son visibles a simple bajo buenas condiciones de observación. El cúmulo puede ser detectado con prismáticos y muchas de las estrellas que lo componen se pueden ver con un telescopio de tamaño mediano. Su ubicación la marca un círculo rojo en la imagen. Créditos: ESO, IAU and Sky & Telescope.

Dada la relevancia de la investigación, los resultados de HARPS fueron complementados con observaciones realizadas con el instrumento SOPHIE del Observatorio de Haute-Provence (Saint Michel, Francia), con el telescopio suizo Leonhard Euler de ESO (Chile) y con el telescopio Hobby Eberly (Texas, USA).

Con estos cuatro telescopios apuntando al cúmulo, se analizaron 88 estrellas de Messier 67 durante 6 años para caracterizar lo más correctamente posible el efecto Doppler producido por el tirón gravitatorio del planeta hacia la estrella, lo que se conoce como método de las velocidades radiales. Y no ha sido tarea fácil porque las estrellas del cúmulo tienen un brillo menor que las estrellas típicas analizadas para detectar exoplanetas. Por este motivo los instrumentos han sido llevados al límite.

Los descubrimientos

En las 88 estrellas analizadas se detectaron 3 planetas. Dos de ellos tienen una masa equivalente a un tercio de la de Júpiter y orbitan a sus estrellas en siete y cinco días respectivamente. Además las estrellas orbitadas son similares a nuestro Sol. El tercer planeta tiene más masa que Júpiter y completa una órbita cada 122 días alrededor de una estrella gigante roja más evolucionada que nuestro Sol.

Al ser una observación realizada por medio de las velocidades radiales, las estimaciones de masa de estos planetas marcan límites inferiores, esto quiere decir que los planetas pueden tener más masa dependiendo de la órbita que realizan y su inclinación con respecto a la horizontal. Si esta inclinación es muy elevada, su masa será mayor porque no habremos observado el tirón gravitatorio en su totalidad debido a nuestra perspectiva.

Impresión artística de uno de los tres planetas descubiertos en el cúmulo abierto Messier 67. En este cúmulo todas las estrellas presentan aproximadamente la misma edad y composición que el Sol. Créditos: ESO/L. Calçada.

Un gemelo del Sol

Para sorpresa de los investigadores, uno de los planetas menores que Júpiter se encontraba orbitando una estrella muy particular: uno de los gemelos del Sol más idénticos detectados hasta la fecha. Que sea gemelo del Sol es algo poco habitual, ya que debe reunir no sólo los mismos rangos de masa y temperatura que nuestra estrella, sino también una abundancia química similar. Así pues, esta estrella es el primer gemelo solar detectado en un cúmulo con algún planeta orbitando.

“Estos nuevos resultados demuestran que los planetas en cúmulos estelares abiertos son casi tan comunes como los que se encuentran alrededor de estrellas aisladas, pero no es fácil detectarlos”, afirma el co-autor del artículo Luca Pasquini de ESO en Garching (Alemania).

Y es que el hecho de encontrar 3 planetas en 88 estrellas nos ofrece una tasa más favorable de lo esperado. "El hecho de encontrar planetas en un ambiente denso como M67 implica que los planetas deben estar presentes al menos con una tasa comparable a la de otros grupos con menor concentración de estrellas", explica Brucalassi para LPDLC.

Con esta investigación se ha hecho una introducción demostrable a la búsqueda de exoplanetas en cúmulos. Si más investigaciones se centran en estas agrupaciones de estrellas para buscar planetas, sin duda desencadenará una oleada de instrumentos muy precisos para cumplir estos objetivos, que no sólo repercutirá en la búsqueda en cúmulos, sino también en otros lugares, y casi con total seguridad, nos ofrecerán descubrimientos que desafiarán las teorías actuales.
Esta investigación se presentó en un artículo científico titulado “Three planetary companions around M67 stars”, por A. Brucalassi et al., que será publicado en la revista Astronomy & Astrophysics.

Los miembros del equipo de investigadores son: A. Brucalassi (Max-Planck-Institute für extraterrestrische Physik, Garching, Alemania [MPE]; Sternwarte, Munich, Alemania), L. Pasquini (ESO, Garching, Alemania), R. Saglia (MPE; Sternwarte), M.T. Ruiz (Universidad de Chile, Santiago, Chile), P. Bonifacio (GEPI, Observatoire de Paris, CNRS, Université de Paris Diderot, Francia), L. R. Bedin (INAF - Osservatorio Astronomico di Padova, Padova, Italia), K. Biazzo (INAF – Osservatorio Astronomico di Catania, Catania, Italia), C. Melo (ESO, Santiago, Chile), C. Lovis (Observatoire de Genève, Suiza) y S. Randich (INAF – Osservatorio Astrofisico di Arcetri, Florencia, Italia).
Más información en la nota de prensa (aquí en versión original).

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8 de enero de 2014

Pandora: un cúmulo de galaxias visto por el Hubble

En 2011 un grupo de astrónomos usó el Telescopio Espacial Hubble (NASA/ESA) para observar el cúmulo de galaxias Abell 2744 y estudiar cómo se formó: dedujeron que al menos cuatro subcúmulos de galaxias colisionaron para formarlo. A este conjunto galáctico se le apodó "Pandora".

En la siguiente imagen puede verse una mezcla de galaxias tanto elípticas como espirales de varios colores. Los arcos que se pueden apreciar son producto del efecto de lente gravitacional producido por el potente campo gravitatorio que genera el cúmulo. Por lo tanto, esos arcos representan galaxias distorsionadas que están mucho más alejadas que Pandora.

Primera imagen del Abell 2744 tomada por el Hubble dentro del programa de observación Hubble's Frontier Fields. Créditos: NASA, ESA, y J. Lotz, M. Mountain, A. Koekemoer,y el equipo HFF (STScI).

El cúmulo Abell 2744 es el primero de los seis objetos del programa de observación Frontier Fields, que, durante tres años y 840 órbitas a nuestro planeta, nos ofrecerá las visiones más profundas del Universo.

Esta imagen del Hubble, además de ser un regalo para la vista, también es un medio para saber más sobre las lentes gravitacionales. De esta forma, los científicos podrán saber más sobre lo que hay detrás de Pandora y que, por visión directa no podemos detectar. Cuanto más se investigue Pandora, se podrá interpretar de una forma más fidedigna estos objetos que, desde la perspectiva de nuestro planeta, no podemos ver.

Para saber más

La imagen es una composición de 7 imágenes tomadas con los siguientes filtros e instrumentos: óptico B (435 nm, ACS), óptico V (606 nm, ACS), infrarrojo I (814 nm, ACS), infrarrojo Y (1.05 um, WFC3), infrarrojo J (1.25 um, WFC3), infrarrojo H (1.4 um, WFC3), infrarrojo W (1.6 um, WFC3).

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18 de diciembre de 2013

La luz también tiene eco

Durante la mayor parte de la vida de una estrella predomina la estabilidad. Pero el hidrógeno, que es su combustible, se agota lentamente debido a la fusión nuclear y, cuando comienza escasear, se inician los cataclismos: las estrellas se vuelven inestables expandiéndose y contrayéndose durante unas semanas. Como consecuencia, su brillo aumenta y disminuye con estas pulsaciones.

El telescopio espacial Hubble (NASA/ESA) ha captado unas espectaculares imágenes de la estrella RS Puppis, un tipo de estrella variable situada a unos 6500 años luz conocido como Cefeida. Es una estrella diez veces más masiva que el Sol y unas 15000 veces más luminosa, aunque cada 40 días aproximadamente su brillo pasa a ser 3000 veces al del Sol, es decir, varía en un factor 5.

Imagen fija de la estrella variable RS Puppis dentro de la nebulosa de gas y polvo que la rodea. Creditos: NASA, ESA, Hubble Heritage Team (STScI/AURA)-Hubble/Europe Collaboration
Agradecimientos: H. Bond (STScI y Penn State University).

RS Puppis es un caso poco usual ya que está rodeada por una nebulosa, algo extraño en estrellas que están llegando a las fases finales de su vida. Las diferentes imágenes que ha ido tomando el telescopio Hubble han hecho posible crear este time-lapse que muestra estas variaciones.

Tras ver el vídeo del time-lapse, además de las variaciones de brillo, destaca también el movimiento aparente de expansión en la nebulosa que rodea la estrella. Este fenómeno es conocido como "eco de luz", y aquí se aprecia sorprendentemente bien debido al polvo presente en la nebulosa. Pero no es dejéis engañar por la imagen: la percepción de que la nebulosa se expande, es una ilusión.

La explicación es que la luz se refleja en las conchas filamentosas de la nebulosa; el brillo se refleja antes en las zonas más cercana a la estrella, siendo posterior más en las más lejanas debido al tiempo que tarda la luz en alcanzarlas. Así es como se provoca este efecto. Es algo similar a lo que sucede con el sonido: el eco tarda más en llegar cuanto más alejado esté el cuerpo que refleja el sonido.

Impresión artística que muestra la ubicación de la cefeida RPS Puppis y la de nuestro Sol. Los 6500 años luz de separación parece realmente poco comparado con la inmensidad de nuestra galaxia. Créditos: ESA/Hubble & ESO.

Gracias a Henrietta S. Leavitt sabemos que el brillo intrínseco de las cefeidas está conectado con el período de las pulsaciones, por lo tanto, sabiendo el período de pulsación, se puede saber el brillo real, y dependiendo de lo atenuado que observemos ese brillo, podemos determinar la distancia a la que se encuentra con una gran precisión. Sirva este texto como un pequeño homenaje a esta gran astrónoma.
NOTA: Un vídeo explicativo (en inglés) con espectaculares imágenes podéis encontrarlo aquí: http://www.spacetelescope.org/videos/heic1323b/
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17 de diciembre de 2013

Agua en la otra Europa

Hace casi dos años hablé de "La otra Europa", aquélla que se encuentra fuera de nuestro planeta; ese pequeño mundo helado orbitando alrededor de nuestro gigante Júpiter. Observada por primera vez por Galileo Galilei en el siglo XVII, todavía nos sigue revelando sus misterios.

Estos días se está hablando de géiseres de vapor de agua emanando del interior de este pequeño mundo. Pues bien, hoy toca hablar de esa Europa, uno de mis cuerpos planetarios favoritos.

El telescopio espacial Hubble a 600 Km sobre la Tierra. Créditos: Agencia Espacial Europea.

Vapor de agua en Europa

Gracias, de nuevo, al telescopio espacial Hubble, hemos conocido estas emanaciones de vapor de agua cercanas al polo sur de la luna Europa. Como ya os comenté anteriormente en el post que he mencionado en el primer párrafo, había evidencias indirectas de la presencia de un océano interno, oculto tras la gruesa capa de hielo que rodea el satélite y, estas emanaciones son la primera evidencia directa de la composición interna de este satélite, reforzando la evidencia de este océano.

Lorentz Roth, del Southwest Research Institute de San Antonio (Texas, Estados Unidos), manifiesta que "el descubriniento de la existencia de géiseres de vapor de agua [...] refuerza la suposición de Europa como principal candidato potencial de habitabilidad." La conexión de estos géiseres con el océano subterráneo no está confirmada al 100%, pero, desde luego, arroja fuertes evidencias.

Impresión artística mostrando a Júpiter y su luna Europa vista bajo el espectro de la luz visible con las plumas de vapor de agua vistas bajo el espectro del ultravioleta. Créditos de imagen: NASA, ESA, y M. Kornmesser. Créditos científicos: NASA, ESA, L. Roth (Southwest Research Institute y University of Cologne, Alemania), J. Saur (University of Cologne, Germany), K. Retherford (Southwest Research Institute), D. Strobel y P. Feldman (Johns Hopkins University), M. McGrath (Marshall Space Flight Center), y F. Nimmo (University of California, Santa Cruz)

Joachim Saur de la Universität zu Köln (Alemania), coautor del estudio, afirma que "hemos llevado al Hubble hasta sus límites para observar esta débil emisión". Esto no habría sido posible sin la última reparación del telescopio espacial, ya que le ofreció la sensibilidad suficiente para localizar los géiseres.

Europa vs Encélado

Ahora, este satélite, junto con Encélado en Saturno, son los dos cuerpos satelitales en los que se han encontrado géiseres, posicionándose junto a Marte como los principales puntos con alto índice de habitabilidad en el Sistema Solar, junto a la Tierra, por supuesto.

Con el Hubble poco más se puede hacer, y no es poco lo que se ha conseguido. Ahora, misiones más sofisticadas e ideadas para investigar estos fenómenos son las que tendrán que aportar datos más precisos que nos permitan tomar conclusiones mucho más contundentes. Y esta misión está en proceso. Se llama Juice y se lanzará en 2022.

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