23 de enero de 2015

Rosetta vuelve a la carga

¿A que ya echabais de menos a Rosetta? Pues tranquilos, que aunque se encuentre a más de 170 millones de Km de nosotros, la sonda sigue vivita y coleando. Y además con noticias frescas porque ha detectado en el 67P/Churyumov-Gerasimenko varios aspectos que aparecen hoy recopilados en la revista Science dentro de un número especial dedicado a nuestro cometa más mediático.

Imagen 1: Chorros de polvo emergiendo del núcleo del cometa. Créditos: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA.

Para comenzar, veo conveniente destacar la importancia de conocer en profundidad a estos viajeros. "Los cometas pueden ayudarnos a entender la formación del sistema solar o la procedencia del agua terrestre, pero antes debemos contestar a preguntas fundamentales sobre estos cuerpos cuyas respuestas solo podíamos hallar yendo a uno", apunta Pedro J. Gutiérrez, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) que participa en la misión.

La expulsión de agua

Y para ir entrando en materia, se ha detectado que se están liberando 1,2 litros de agua por segundo. "En observaciones desde junio hasta agosto de 2014 la cantidad de vapor de agua que el cometa estaba descargando al espacio creció alrededor de diez veces", explica Sam Gulkis, investigador principal del instrumento MIRO (Microwave Instrument for the Rosetta Orbiter) de JPL (Jet Propulsion Laboratory) en Pasadena (Estados Unidos).

Siguiendo con el vapor de agua, se ha detectado que el cometa arroja más gas en ciertos lugares y en ciertos momentos de "su día". Sabemos que el núcleo del cometa está compuesto por dos lóbulos y es en la zona de unión de ellos donde se produce gran parte de esta emisión que resulta ser mucho menos homogénea de lo esperado. "Pudimos ver picos en las lecturas de agua, y unas horas más tarde, un pico en las lecturas de dióxido de carbono", afirma Myrtha Hässig, científico de la NASA en el Southwest Research Institute en San Antonio (Estados Unidos).

Imagen 2: Perfiles de vapor de agua, dióxido de carbono y monóxido de carbono obtenidos el 18 de septiembre de 2014. Créditos: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA.

A pesar de estar a 150 millones de Km del Sol, el 67P/Churyumov-Gerasimenko ya ha desarrollado una cola de casi 20.000 kilómetros, casi el mismo tamaño que alcanzan muchos cometas en su perihelio. "Aún así todavía tiene que crecer mucho, multiplicarse por cien y expulsar mucho material", advierte Rafael Rodrigo, investigador del Centro de Astrobiología (CAB/CSIC-INTA).

Muy baja densidad

Rodrigo examina las hipótesis de la formación del cometa y trata de explicar estos dos lóbulos: "El cometa surgió del choque de dos cometas, o la erosión ha ido desgastando este cuerpo en el cuello que une ambos lóbulos".

Imagen 3: Cartografiado del cometa. Créditos: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA.

Gracias a esta misión es la primera vez que se ha medido de manera directa la densidad de un cometa, y en el caso del 67P/Churyumov-Gerasimenko, se sabe que es la mitad de denso que el agua y que, dado su tamaño, debe de estar vacío en un 80%. "Debemos resolver si ese vacío se debe a poros a escala micrométrica o si se trata de grandes huecos", señala Luisa M. Lara, investigadora del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y miembro del equipo OSIRIS (Optical, Spectrocopic and Infrared Remote Imaging System).

"Es una primera hornada de datos pero ni son los primeros ni serán los últimos que se publiquen porque esta misión es nueva, es un hito para la ciencia, un hito europeo en el que España participa a un altísimo nivel", concluye Rodrigo.
Todos los resultados han sido publicados en una edición especial de la revista Science titulada "Catching a comet" que consta de cinco informes y tres artículos científicos.

Los equipos que han participado en los artículos están compuestos por Alessandra Rotundi (Istituto di Astrofisica e Planetologia Spaziali, Italia; Università degli Studi di Napoli “Parthenope,” Italia), Nicolas Thomas (Physikalisches Institut en la Universidad de Berna, Suiza), Holger Sierks (Max-Planck-Institut für Sonnensystemforschung, Alemania), Matt Taylor (European Space Research and Technology Centre, Holanda), M. Hässig (Physikalisches Institut en la Universidad de Berna, Suiza; Southwest Research Institute, Estados Unidos), Hans Nilsson (Swedish Institute of Space Physics, Suecia; Luleå University of Technology, Suecia) y F. Capaccioni (Istituto di Astrofisica e Planetologia Spaziali, Italia)


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22 de enero de 2015

Luciérnagas en la niebla

Imaginad un faro en Tenerife rodeado de niebla. Y volando muy cerca de él, una luciérnaga. Ahora bien, imaginad ahora que nuestro objetivo es analizar la luz de la luciérnaga por lo que debemos aislarla de la niebla y de la luz del faro. ¿Difícil? Pues hay más. Queremos analizar esa luciérnaga observándola desde Madrid. ¿Complicado?

Denis Defrère de la Universidad de Arizona (Estados Unidos) utilizó esta comparativa (con otras ciudades) para explicar el funcionamiento de un nuevo juguetito financiado por la NASA, el LBTI (Large Binocular Telescope Interferometer). Si ahora cambias faro por estrella, luciérnaga por planeta y niebla por polvo, ya intuirás a qué se dedica este nuevo telescopio.

Imagen 1: Concepción artística del LBTI. Créditos: Large Binocular Telescope Observatory.

Formación planetaria

Sabemos que el polvo es un subproducto natural del proceso de formación de planetas, y si analizamos el polvo en la zona más dulce de la estrella, esto es, en la zona de habitabilidad (aquella cuya temperatura está comprendida entre 0º C y 100º C), la sorpresa puede ser mayúscula. Ese es el objetivo del LBTI, que está situado en lo alto del Monte Graham, en Arizona (Estados Unidos).

Imagen 2: Comparativa de zonas de habitabilidad (en verde) de nuestro Sol y en la estrella Kepler-186. Créditos: NASA Ames/SETI Institute/JPL-Caltech.

Este telescopio ya ha completado su primer estudio y ha abierto una nueva puerta para encontrar planetas similares a la Tierra, las llamadas exo-Tierras. Esto permitirá a los científicos fotografiar estos hermanos de nuestro planeta y analizar su espectro para detectar tanto la ansiada agua como otras moléculas interesantes.

Primeros resultados en modo test

En este estudio se analizan los primeros tests observacionales del LBTI con polvo en una estrella similar al Sol llamada eta Corvi. Según el equipo científico, esta estrella es unas 10.000 veces más polvorienta que nuestro sistema solar debido, probablemente, a un impacto reciente entre cuerpos planetarios en sus regiones interiores. "Esta estrella no es una buena candidata para la obtención de imágenes directas de planetas, pero demuestra lo que el LBTI puede hacer", explica Phil Hinz, investigador principal del LBTI en la Universidad de Arizona.

Imagen 3: Representación artística de una tormenta de cometas en la estrella Eta Corvi. Créditos: NASA/JPL-Caltech.

Tras estas primeras pruebas, el LBTI iniciará sus operaciones científicas en primavera y funcionará durante al menos tres años.
El estudio ha sido publicado en la revista Astrophysical Journal el pasado 14 de enero bajo el título "First-light LBT Nulling Interferometric Observations: Warm Exozodiacal Dust Resolved within a Few AU of η Crv" (D. Defrère et al. 2015 ApJ 799 42. doi:10.1088/0004-637X/799/1/42).

El equipo que ha llevado a cabo la investigación está formado por D. Defrère (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), P. M. Hinz (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), A. J. Skemer (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), G. M. Kennedy (Institute of Astronomy en la Universidad de Cambridge, Reino Unido), V. P. Bailey (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), W. F. Hoffmann (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), B. Mennesson (Jet Propulsion Laboratory en el California Institute of Technology, Estados Unidos), R. Millan-Gabet (NASA Exoplanet Science Institute en el California Institute of Technology, Estados Unidos), W. C. Danchi (NASA Goddard Space Flight Center en el Exoplanets & Stellar Astrophysics Laboratory, Estados Unidos), O. Absil (Département d'Astrophysique en la Universidad de Lieja, Bélgica; F.R.S.-FNRS Research Associate), P. Arbo (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), C. Beichman (NASA Exoplanet Science Institute en el California Institute of Technology, Estados Unidos), G. Brusa (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), G. Bryden (Jet Propulsion Laboratory en el California Institute of Technology, Estados Unidos), E. C. Downey (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), O. Durney (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), S. Esposito (INAF-Osservatorio Astrofisico di Arcetri, Italia), A. Gaspar (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), P. Grenz (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), C. Haniff (Cavendish Laboratory en la Universidad de Cambridge, Reino Unido), J. M. Hill (Large Binocular Telescope Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), J. Lebreton (NASA Exoplanet Science Institute en el California Institute of Technology, Estados Unidos), J. M. Leisenring (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), J. R. Males (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos; NASA Sagan Fellow), L. Marion (Département d'Astrophysique en la Universidad de Lieja, Bélgica), T. J. McMahon (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), M. Montoya (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), K. M. Morzinski (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos; NASA Sagan Fellow), E. Pinna (INAF-Osservatorio Astrofisico di Arcetri, Italia), A. Puglisi (INAF-Osservatorio Astrofisico di Arcetri, Italia), G. Rieke (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), A. Roberge (NASA Goddard Space Flight Center en el Exoplanets & Stellar Astrophysics Laboratory, Estados Unidos), E. Serabyn (Jet Propulsion Laboratory en el California Institute of Technology, Estados Unidos), R. Sosa (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), K. Stapeldfeldt (NASA Goddard Space Flight Center en el Exoplanets & Stellar Astrophysics Laboratory, Estados Unidos), K. Su (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), V. Vaitheeswaran (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), A. Vaz (Steward Observatory en la Universidad de Arizona, Estados Unidos), A. J. Weinberger (Department of Terrestrial Magnetism en el Carnegie Institution de Washington, Estados Unidos), y M. C. Wyatt (Institute of Astronomy en la Universidad de Cambridge, Reino Unido).
Artículo científico:
- First-light LBT Nulling Interferometric Observations: Warm Exozodiacal Dust Resolved within a Few AU of η Crv

Referencias:
- Telescope To Seek Dust Where Other Earths May Lie
- Large Binocular Telescope Interferometer
- Large Binocular Telescope Observatory

- NASA's Kepler Discovers First Earth-Size Planet In The 'Habitable Zone' of Another Star

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20 de enero de 2015

Primera imagen de aproximación a Ceres

Ceres, al igual que Plutón, es un planeta enano del sistema solar. Con sus 950 Km es el cuerpo más grande situado entre Marte y Júpiter, en el cinturón de asteroides.

La sonda Dawn (NASA) tiene como destino este planeta enano y conforme se va aproximando nos va mostrando imágenes cada vez más detalladas. Esta nueva imagen tomada el 13 de enero es la primera de una serie que se utilizarán para las maniobras de aproximación.

Imagen 1: Ceres captado a 238.000 Km por la sonda Dawn en una imagen ampliada. La imagen sin procesar se encuentra arriba y la procesada abajo. Créditos: NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.

Se acerca el momento

Será el 6 de marzo cuando Dawn realice la inserción orbital y a partir de ahí, fotografiará la superficie durante los 16 meses que se estima la vida de la misión.

"Conocemos muy poco sobre el planeta enano Ceres. Ahora, Dawn cambiará eso", afirma Marc Rayman, ingeniero jefe y director de la misión Dawn en el JPL (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA en Pasadena (Estados Unidos).

Imagen 2: Ceres en la imagen original del 13 de enero. Créditos: NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.

La mejor imagen

Ha pasado mucho desde que el Hubble obtuvo las mejores imágenes de Ceres. Hablamos de 2003 y 2004. La imagen tomada por Dawn el 13 de enero, donde Ceres se muestra con 27 píxeles de ancho, está a un 80% de la resolución del telescopio espacial.

Imagen 3: Ceres captado por el telescopio espacial Hubble el 23 de enero de 2004. Créditos: NASA/ESA/J. Parker.

A finales de enero Dawn tomará una nueva imagen, y entonces ya habrá superado la resolución del Hubble. Tendremos la mejor imagen de Ceres jamás vista. Y no será la última.

Referencias:
- Dawn Delivers New Image of Ceres

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19 de enero de 2015

El Beagle 2 ha sido encontrado

Hace unos días volvimos al pasado para recordar a la sonda europea Huygens, celebrando el 10º aniversario de su llegada a Titán, en Saturno. Hoy volvemos a echar la vista atrás, concretamente hasta el 19 de diciembre de 2003, hace algo más de 11 años. Fue ese día cuando el Beagle 2 Mars Lander se desprendió del orbiter europeo Mars Express para iniciar un aterrizaje en el planeta rojo.

El Beagle 2 entraría en la atmósfera a unos 20.000 Km/h, la fricción frenaría la sonda hasta los 1.600 Km/h. Sería entonces cuando se abriese un paracaídas para seguir reduciendo la velocidad. Ya casi en el suelo, se abrirían unos airbags para amortiguar el aterrizaje. Con el Beagle 2 ya estabilizado en la superficie, pasaría sobre el Beagle 2 la sonda de la NASA Mars Odyssey para establecer contacto. Y no ocurrió. Lo intentaron hasta febrero de 2004, pero obteniendo el peor de los resultados: ni rastro de la sonda. Todo apuntaba a que se había estrellado. Fue entonces cuando se dio la misión por finalizada.

Imagen 1: Réplica del Beagle 2 expuesta en el Museo de la Ciencia de Londres. Créditos: Wikipedia.

La sorpresa del MRO 

Pero... ¡Sorpresa! Once años y pocos días después, las imágenes de la cámara HiRISE (High Resolution Imaging Science Experiment) a bordo del MRO (Mars Reconnsaisance Orbiter) ha encontrado las imágenes del Beagle 2 sobre la superficie de Marte. Y lo que nos muestran las imágenes ofrece algo de buen sabor al amargo final de la sonda, ya que el Beagle 2 se muestra parcialmente desplegado, certificando pues que el proceso de aterrizaje fue correcto.
 
Imagen 2: Esta imagen donde se aprecian detalles del Beagle 2 en una observación del MRO del 2014. Créditos: NASA/JPL-Caltech/Univ. of Arizona/University of Leicester.

"Estoy contento porque finalmente el Beagle 2 ha sido encontrado en Marte", dice Mark Sims, de la Universidad de Leicester (Reino Unido), el que fue director de la misión. "Cada Navidad desde 2003 me he preguntado qué pasó con Beagle 2 [...] Aunque siendo sincero, nunca perdí la esperanza de saber que pasó realmente con el Beagle 2", explica Sims. "Las imágenes muestran que estuvimos muy cerca de lograr nuestro objetivo", añade.

"Estamos muy contentos de saber que el Beagle 2 aterrizó en Marte", afirma Álvaro Giménez-Cañete, Director de Ciencia y Exploración Robótica de la ESA. "La dedicación de los equipos en el estudio de imágenes de alta resolución con el fin de encontrar el módulo de aterrizaje ha sido inspiradora", añade.

El hallazgo

Fue Michael Croon en Trier (Alemania), exmiembro del equipo de operaciones de la Mars Express el que proporcionó las evidencias de que esas manchas blancas en la zona de Isidis Planitia eran los componentes del lander. Posteriormente, tras la reconstrucción de las imágenes y en análisis por parte de los equipos del Beagle 2, HiRISE y el JPL (Jet Propulsion Laboratory), han confirmado que los objetos, la forma y el color son los correctos para tratarse de la malograda sonda. Tim Parker, geólogo planetario del JPL dice: "He estudiado los objetos de las imágenes con mucho cuidado y estoy convencido de que estos son los restos del Beagle 2".
Imagen 3: Aspecto del Beagle 2 con los paneles solares parcialmente desplegados. Créditos: NASA/JPL-Caltech/Univ. of Arizona/T. Parker/University of Leicester.

Richard Zurek, científico del MRO en el JPL concluye dicendo: "Puedo imaginar la sensación del equipo del Beagle 2 tras cerrar este capítulo".

Referencias:
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