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25 de noviembre de 2015

Así pierde masa una futura súpernova

Existen estrellas gigantes, súpergigantes e hipergigantes. Las últimas son las menos conocidas por las escasez de ellas, pero las hay. Es el caso de VY Canis Majoris: un auténtico Goliat estelar. Con una masa de entre 30 y 40 veces la del Sol y un tamaño que llegaría hasta la órbita de Júpiter la convierten en una de las estrellas más grandes de la Vía Láctea. Este enorme tamaño indica que está en los últimos estadios de su vida como estrella.

Imagen 1: Entorno que rodea a VY Canis Majoris. La estrella propiamente dicha está tras el disco negro utilizado ara enmascarar su luz. Créditos: ESO.

Pero parece ser que esta estrella estaba perdiendo masa a un ritmo más acelerado de lo normal, algo que inquietaba a los científicos y que querían darle explicación. Y para lograrlo la estudiaron con el instrumento SPHERE (Spectro-Polarimetric High-contrast Exoplanet REsearch) del VLT (Very Large Telescope). Las primeras imágenes revelaron cómo la brillante luz de VY Canis Majoris iluminaba las nubes de material de su entorno.

Haciendo un estudio más exhaustivo pudieron analizar con mayor profundidad el interior de estas nubes de gas y polvo, y además, vieron como la luz de las estrellas era dispersada y polarizada por el material circundante, algo clave para determinar el tamaño del polvo de la nube, que se tasó en 0,5 micras, un tamaño unas 50 veces mayor de lo esperado para tratarse de medio interestelar.

Imagen 2: Campo que muestra el cielo alrededor de la estrella VY Canis Majoris. Está situada en el centro de la imagen, que también incluye las nubes de gas resplandeciente rojo hidrógeno, nubes de polvo y el cúmulo brillante estrella alrededor de la brillante estrella Tau Canis Majoris hacia la parte superior derecha. Créditos: ESO/Digitized Sky Survey 2.

“Cuando estas estrellas se acercan a sus últimos días, pierden una gran cantidad de masa. En el pasado sólo podíamos teorizar acerca de cómo sucedía, pero ahora hemos encontrado grandes granos de polvo alrededor de esta hipergigante. Son lo suficientemente grandes como para ser lanzados lejos por la intensa presión de radiación de la estrella, lo cual explica su rápida pérdida de masa”, explica Peter Scicluna, de la Academia Sínica (Taiwán) y autor del artículo que expone la investigación.

Cuando esa estrella llegue a su final, la tremenda supernova que producirá podrá ser vista en la constelación del Can Mayor, y su luz competirá con la de la Luna llena. Eso sí, seguramente falten unos cientos de miles de años para que eso suceda,o ¿quién sabe? Quizás ocurra antes...
Esta investigación se ha presentado en la revista Astronomy & Astrophysics en un artículo titulado “Large dust grains in the wind of VY Canis Majoris” (P. Scicluna et al., 2015, A&A; arXiv:1511.07624)
Artículo científico:

Referencias:

Agradecimientos:
- Davide De Martin

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21 de octubre de 2015

El beso final de dos estrellas

En la Gran Nube de Magallanes y situado a unos 160.000 años luz de nosotros se encuentra un objeto muy particular. Se trata del sistema estelar doble VFTS 352, el vivero más activo de nuevas estrellas en el universo cercano. Nuevas observaciones del VLT (Very Large Telescope) de ESO han revelado que estamos ante uno de los objetos más extraños jamás encontrado.

Imagen 1: Representación artística del sistema binario VFTS 352. Créditos: ESO/L. Calçada.

Observado con el instrumento FLAMES (Fibre Large Array Multi Element Spectrograph) del VLT y como parte del sondeo VLT FLAMES de la Tarántula, se ha visto que el sistema está formado por dos estrellas muy calientes, brillantes y masivas que orbitan entre sí en poco más de un día brillando con una potente luz blancoazulada debido a las altas temperaturas a las que se encuentran, de unos 40.000º C. Además, las estrellas están tan juntas que sus superficies se superponen habiéndose formado un puente entre ellas.

Estrellas vampiro

Estas estrellas dobles tan particulares están relacionadas con el comportamiento extraños de las "estrellas vampiro", donde la compañera menor absorbe material de la superficie de la más grande, tal y como se puede ver en el artículo "Binary Interaction Dominates the Evolution of Massive Stars" (H. Sana et al, 2012, Sci 337, 444-446). Pero el caso de VFTS 352 es muy particular, ya que el tamaño de las dos estrellas es prácticamente idéntico por lo que el material no es atraído de una estrella a otra, sino que lo comparten.

Este tipo de sistema es muy raro porque la etapa en la que se encuentra VFTS 352 es de una duración extremadamente corta. “VFTS 352 es el mejor de los casos encontrados hasta ahora de estrella doble masiva y caliente que presenta este tipo de mezcla interna”, explica Leonardo A. Almeida, de la Universidad de Sao Paulo (Brasil) y autor principal del artículo que expone esta investigación.

Imagen 2: Región de formación estelar de La Tarántula. Allí se encuentra el sistema estelar doble VFTS 352, marcado con una cruz hacia el centro de la imagen. Créditos: ESO/M.R. Cioni/VISTA Magellanic Cloud survey.

Los dos escenarios

Los científicos todavía no saben como acabará este "beso" de las estrellas que componen VFTS 352, pero han barajado dos posibles escenarios:
1) Las estrellas terminarán fusionándose en una estrella gigante magnética de rotación rápida.
2) Si las estrellas se mezclan lo suficientemente bien, ambas permanecerán compactas y el sistema podrá evitar la fusión.
En el caso de que esta historia se desarrolle según el escenario 2, llevaría a los objetos por un nuevo camino evolutivo que estaría fuera de la evolución estelar clásica. Terminarían sus vidas como dos explosiones de supernova simultáneas formando un sistema binario de agujeros negros que proporcionarían una intensa fuente de las ondas gravitacionales predichas por la teoria general de la relatividad de Albert Einstein.

Independientemente de cómo termine esta historia, el sistema ya ha proporcionado a los astrónomos nueva y valiosa información sobre los poco conocidos procesos evolutivos de los sistemas de estrellas binarias de contacto masivas.

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El artículo asociado a esta investigación se ha publicado en la revista Astrophysical Journal bajo el título “Discovery of the massive overcontact binary VFTS 352: Evidence for enhanced internal mixing”, por L. Almeida et al.

El equipo está formado por L.A. Almeida (Johns Hopkins University, Estados Unidos; Instituto de Astronomia, Geofísica e Ciências Atmosféricas/Universidade de São Paulo, Brasil), H. Sana (STScI, Estados Unidos; KU Leuven, Bélgica), S.E. de Mink (University of Amsterdam, Países Bajos), F. Tramper (University of Amsterdam, Paises Bajos), I. Soszynski (Warsaw University Observatory, Polonia), N. Langer (Universität Bonn, Alemania), R.H. Barba (Universidad de La Serena, Chile), M. Cantiello (University of California, Estados Unidos), A. Damineli (Universidade de São Paulo, Brasil), A. de Koter (University of Amsterdam, Países Bajos; Universiteit Leuven, Bélgica), M. Garcia (Centro de Astrobiología/INTA-CSIC, España), G. Gräfener (Armagh Observatory, Reino Unido), A. Herrero (Instituto de Astrofísica de Canarias, España; Universidad de La Laguna, España), I. Howarth (University College London, Reino Unido), J. Maíz Apellaniz (Centro de Astrobiología/INTA-CSIC, España), C. Norman (Johns Hopkins University, Estados Unidos), O.H. Ramírez-Agudelo (University of Amsterdam, Países Bajos ) y J.S. Vink (Armagh Observatory, Reino Unido).
Artículo científico:

La imagen 2 es una composición en luz visible e infrarroja captada por el instrumento WFI (Wide Field Imager) del telescopio MPG/ESO de 2,2 metros y por el telescopio VISTA (Visible and Infrared Survey Telescope for Astronomy) en los siguientes filtros:
- Filtro óptico en banda V (WFI)
- Filtro infrarrojo en banda V (VISTA)
- Filtro óptico en banda R (WFI)
- Filtro infrarrojo en banda J (VISTA)
- Filtro infrarrojo en banda K (VISTA)

Referencias:
- Binary Interaction Dominates the Evolution of Massive Stars (H. Sana et al, 2012, Sci 337, 444-446)

Agradecimientos:

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25 de septiembre de 2015

El velo del cisne

Se llama así debido a sus delicadas estructuras filamentosas como si de un dosel se tratara y es una de las más conocidas remanentes de supernovas. Hablo, cómo no, de la nebulosa del Velo. Esta bella formación se produjo a raíz de la muerte violenta de una estrella cuya masa era unas 20 veces la del Sol hace unos 8.000 años y la podemos encontrar a una distancia de 2.100 años luz en dirección a la constelación de Cygnus.

Imagen 1: Pequeña sección de la Nebulosa del Velo, que forma parte de una estructura más grande conocida como NGC 6960, o más coloquialmente, nebulosa de la Escoba de Bruja. Créditos: NASA, ESA, Hubble Heritage Team.

En 1997, el instrumento WFPC2 (Wide Field and Planetary Camera 2) a bordo del telescopio espacial Hubble (NASA/ESA) fotografió la nebulosa del Velo proporcionando detalladas vistas de sus estructuras. Ahora, componiendo estas imágenes con las obtenidas por el instrumento WFC3 (Wide Field Camera 3), también a bordo del Hubble, se ha obtenido una imagen con mayor detalle que permite a los científicos estudiar hasta qué punto la nebulosa se ha expandido en los últimos 18 años.

Los astrónomos creen que antes de estallar la estrella produjo un fuerte viento estelar formando una especie de burbuja. Los brillantes filamentos no son otra cosa que el producto de la interacción de la onda expansiva de la supernova con las zonas más densas del borde de esta burbuja, mientras que los más débiles son generados por regiones casi desprovistas de material.

Disfrutad de esta bonita imagen que os brinda el Hubble y si os gustan las explosiones de supernova y las nebulosas de formas caprichosas, ¡no te olvides de votarme para los Premios Bitácoras 2015!
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Referencias:

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28 de mayo de 2015

[NatGeo] Historia de cuatro supernovas

por Nadia Drake
(Versión traducida de "A Tale of Four Supernovas")

Las explosiones son eventos caóticos, y más especialmente cuando se producen a escala cósmica.

Imagen 1: SNR 0519 es un remanente fantasmal de una supernova de tipo 1a que explotó en la constelación de Dorado. Créditos: ESA/Hubble, NASA. Agradecimientos: Claude Cornen.

En ocasiones las enanas blancas mueren estallando en forma de supernova produciendo un destello tan luminoso que puede llegar eclipsar a su propia galaxia. Los astrónomos usan estas explosiones, las llamadas supernovas tipo 1a, para calcular distancias cósmicas. A finales de 1990 las observaciones de este tipo de supernova revelaron que el universo se está expandiendo cada vez más rápido. La fuerza que hay detrás de esta aceleración, llamada energía oscura, sigue siendo enigmática, pero los descubridores de esta expansión obtuvieron el Premio Nobel en 2011 y es considerado algo fundamental en cosmología.

Sin embargo, a pesar de su papel fundamental para el conocimiento de las distancias cósmicas, las supernovas de tipo 1a todavía guardan secretos. La explosión de una enana blanca, tanto en términos de la explosión como de los ingredientes estelares por la que se producen, siguen siendo un enigma. Dos estudios publicados la semana pasada en la revista Nature están ayudando a resolver la cuestión de los ingredientes necesarios que, en un primer momento, las observaciones parecían estar en desacuerdo con lo propuesto en estos artículos.

En conjunto, los estudios hablan de "una interesante historia sobre el proceso que conduce a las supernovas de tipo 1a", comenta el astrónomo Joshua Bloom de la Universidad de Berkeley (Estados Unidos). "Es notable la importancia que las supernovas de tipo 1a tenían -y siguen teniendo- para la cosmología, dado lo relativamente poco que sabemos sobre de la diversidad de su formación".

Imagen 2: Supernova tipo 1a llamada SN-1994D en la galaxia NGC 4526 vista por el Hubble. Créditos: NASA/ESA, The Hubble Key Project Team and The High-Z Supernova Search Team.

Enanas condenadas

Las enanas blancas son los cadáveres de estrellas similares al Sol. Son increíblemente densas ya que poseen la masa de aproximadamente un Sol contenida en un tamaño similar al de la Tierra. Cuando están solas, las enanas blancas van perdiendo brillo hasta mostrarse negras en un proceso que puede durar miles de millones de años.

Pero las enanas blancas que tienen una estrella como compañera pueden sufrir un destino muy distinto. En ocasiones ocurre que las dos estrellas están lo suficientemente cercanas como para que la gran fuerza gravitatoria de la enana robe material de su compañera y si gana la suficiente masa, una explosión termonuclear desmedida hace que la estrella estalle en pedazos.

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Durante mucho tiempo los científicos pensaban que las enanas blancas se aprovechaban de una gran estrella compañera como una gigante roja que es grande y fácil de robarle material. Sin embargo, observaciones previas a la explosión de una supernovas de tipo 1a no han logrado identificar ninguna compañera del tipo gigante roja. Remanentes de supernovas cercanas muestran igualmente la escasa evidencia de compañeras gigantes; éstas no serían destruidas durante la explosión sino que la onda de choque la expulsaría del sistema.

Otras observaciones han sugerido que estas enanas condenadas podrían estar ligadas a una estrella normal de la secuencia principal, como el Sol.

Imagen 3: Los científicos no encontraron evidencias de una compañera gigante roja en el remanente de supernova SNR0509-67.5 en la Gran Nube de Magallanes. Créditos: rayos X: NASA/CXC/SAO/J.Hughes et al, Óptico: NASA/ESA/Hubble Heritage Team (STScI/AURA).

Existía una posibilidad, apoyada con múltiples observaciones, que afirmaba que era extremadamente improbable -hasta la última década más o menos- que las supernovas de tipo 1a pudieran ser las convulsiones de una muerte producida cuando dos enanas blancas se fusionan. Estos sistemas formados por dos enanas blancas se conocen como sistemas "double-degenerate" (doble degeneración), porque las enanas blancas se estabilizan por presión de degeneración de electrones.

Diferentes pares de estrellas que producen explosiones de tipo 1a preocupan a algunos científicos porque se plantean cómo con diferentes ingredientes de partida se pueden producir explosiones similares. Por ahora, los datos sugieren que mientras al menos una enana blanca esté involucrada, es posible que "los tipo 1a puedan provenir de cualquier cosa", dice Brad Tucker, de la Universidad de Berkeley (Estados Unidos) y de la Universidad Nacional de Australia.

Una historia de cuatro supernovas

La semana pasada unos artículos publicados en Nature parecen aclarar estas ideas.

Uno de los estudios informa que cuando una supernova de tipo 1a estalló en mayo de 2014, los restos de la explosión chocaron contra la estrella compañera. La colisión produjo un pulso de luz ultravioleta que los científicos pudieron detectar utilizando la sonda Swift de la NASA, que se giró para ver la explosión cuatro días después de que se produjera. "Es la primera vez que observa que este tipo de choque induce un destello en una explosión de tipo 1a", dice Yi Cao, investigador de Caltech (Estados Unidos) y autor principal del estudio. Indica también que la compañera de la enana no es otra enana blanca. Ese compañero fue, probablemente, una estrella de la secuencia principal de mayor tamaño.

Imagen 4: Simulación por ordenador que muestra los deshechos producidos por la explosión de una enana blanca (en rojo) chocando contra su estrella compañera (en azul). Créditos: UC Berkeley, Daniel Kasen.

El segundo estudio usó datos del cazador de exoplanetas Kepler de la NASA para observar tres explosiones casi desde su inicio, producidas en 2011 y 2012.

Esas tres supernovas, descritas por Rob Olling de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) donde la más cercana se encuentra a unos 600 millones de años luz y la más alejada, a 2.000 millones de años luz, se parecen a las de tipo 1a. Pero a diferencia del equipo de Cao, Olling y su equipo no vieron la breve variación en el brillo producida al chocar con la estrella compañera. "Los datos apoyan la idea de que las compañeras son bastante compactas; la explicación más probable es que sean sistemas de doble degeneración, es decir, cuando dos enanas blancas se fusionan", afirma Saurabh Jha de la Universidad de Rutgers (Estados Unidos).

Manzanas con manzanas

Si bien estos resultados pueden parecer contradictorios en la medida de que los ingredientes involucrados son distintos, en realidad se ajustan bastante bien, lo que hace pensar que existe una pieza más en el rompecabezas que hay que tener en cuenta, y esto ha quedado demostrado con los años. Dicho de una manera muy simple, algunas son más brillante de lo normal y otras son más tenues. "No se trata sólo de manzanas", explica Olling. "Hay de la variedades Granny Smiths, Jonagolds y Braeburns, y no sabemos cuántas variedades más existen".

La supernova descrita por Cao probablemente sea el resultado de una enana blanca que ha robado material de una estrella normal, ofreciendo uno de los brillos más tenues. Es similar a una familia conocida como supernova tipo 1ax, que es menos luminosa que la clásica 1a, como una especie de "prima especial" como dice Jha, o un "bicho raro", como la define Tucker.

Por el contrario, las supernovas descritos por Olling son explosiones tipo 1a normales, esto es, con un brillo predecible que se puede utilizar para medir distancias cósmicas. Probablemente sea el resultado de dos enanas blancas que se fusionan y se convierten en una bomba nuclear gigante.

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 "Cosmológicamente, las supernovas tipo 1a tienden a mostrarse de la misma manera, lo cual es genial", dice Tucker. "Y luego están los bichos raros. Me gustan los bichos raros. A todos nos gustan los bichos raros, menos a la cosmología".
Por lo tanto, ¿podría ser que cuando dos enanas blancas se fusionan produzcan supernovas tipo 1a normales, mientras que los sistemas con una sola enana blanca y una estrella distinta produzcan explosiones peculiares?
En cualquier caso, no sólo es cada vez más evidente que las explosiones de tipo 1a tienen distintos orígenes, sino que está quedando claro que esas circunstancias que las definen no siempre generan la misma supernova. Tal vez, y sólo tal vez, los científicos estén cada vez más cerca de determinar exactamente cómo funcionan.

Imagen 5: Supernova que estalló en 2014 en la Galaxia del Cigarro, siendo la explosión de supernova más cercana en tres décadas. Créditos: NASA, ESA, A. Goobar (Stockholm University), and the Hubble Heritage Team (STScI/AURA).
Puedes leer el texto original en National Geografic:
Los artículos científicos a los que hace referencia el texto son los siguientes:
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9 de febrero de 2015

Sorpresa en forma de estrellas enanas

Siempre me hace especial ilusión cuando algún amigo mío publica un artículo en alguna revista de renombre. Y este es uno de esos casos. Porque hoy 9 de febrero Nature alberga una investigación de Miguel Santander, científico del OAN (Observatorio Astronómico Nacional) en Alcalá de Henares y del Instituto de Ciencias de los Materiales (CSIC) en Madrid.

El primer hallazgo

Miguel y su equipo analizaron la inusual nebulosa Henize 2-428 para averiguar cómo algunas estrellas producen al final de sus vidas nebulosas planetarias asimétricas. "Cuando observábamos la estrella central de este objeto con el VLT (Very Large Telescope) de ESO, encontramos no una, sino dos estrellas en el corazón de esta brillante nube extrañamente torcida", comenta Henri Boffin investigador en el ESO en Chile y coautor del artículo que presenta los resultados.

Imagen 1: Representación artística que muestra la parte central de la nebulosa planetaria Henize 2-428 con sus dos enanas blancas. Créditos:  ESO/L. Calçada.

Este hallazgo apoya la teoría de que las estrellas centrales dobles podrían explicar las extrañas formas de algunas de estas nebulosas, pero un resultado más interesante todavía estaba por llegar. "Posteriores observaciones llevadas a cabo con telescopios en las Islas Canarias nos permitieron determinar la órbita de ambas estrellas y deducir tanto sus masas como la distancia que las separa. Entonces fue cuando nos llevamos la mayor sorpresa", informa Romano Corradi, investigador del IAC (Instituto de Astrofísica de Canarias) y coautor del artículo.

El soprendente resultado

Cada una de las dos estrellas tiene una masa ligeramente inferior a la del Sol y juntas forman la pareja de estrellas de este tipo más masiva encontrada hasta la fecha. Orbitan entre sí cada cuatro horas, estando tan cerca la una de la otra que se fusionarán en los próximos 700 millones de años. Cuando lo hagan la estrella resultante será lo suficientemente masiva para que nada pueda evitar que colapse sobre sí misma para estallar como una supernova de tipo Ia. "Hasta ahora, las supernovas de tipo Ia por fusión de dos enanas blancas eran puramente teóricas", explica David Jones, investigador del ESO.

Imagen 2: Aspecto de la nebulosa planetaria Henize 2-428 obtenida con el Very Large Telescope. Créditos:  ESO.

"Si el brillo de la supernova es el de una tipo Ia normal y la distancia es la que creemos, la magnitud aparente será entre -5 y -6", explica Miguel para este blog. Con esa magnitud, la supernova se convertiría en el tercer objeto más brillante del cielo tras el Sol y la Luna, sería fácilmente detectable en la constelación del Águila.

"Es un sistema extremadamente enigmático", afirma Miguel. "Tendrá repercusiones importantes para el estudio de supernovas de tipo Ia, que se utilizan para medir distancias astronómicas y fueron clave para descubrir que la expansión del universo se está acelerando debido a la energía oscura", concluye.
Los resultados de la investigación se han publicado el 9 de febrero de 2015 en la revista Nature bajo el título "The double-degenerate, super-Chandrasekhar nucleus of the planetary nebula Henize 2-428" por M. Santander-García et al.

El equipo que ha llevado a cabo la investigación está compuesto por M. Santander-García (Observatorio Astronómico Nacional, España; Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (CSIC), España), P. Rodríguez-Gil (Instituto de Astrofísica de Canarias, España; Universidad de La Laguna, España), R. L. M. Corradi (Instituto de Astrofísica de Canarias, España), D. Jones (Instituto de Astrofísica de Canarias, España), B. Miszalski (South African Astronomical Observatory, Sudáfrica), H. M. J. Boffin (European Southern Observatory, Chile), M. M. Rubio-Díez (Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), España) y M. M. Kotze (South African Astronomical Observatory, Sudáfrica).
La imagen 2 fue tomada por el instrumento FORS2 (Focal Reducer/low dispersion Spectrograph 2) instalado en el VLT (Very Large Telescope) con los siguientes filtros:
- Filtro Óptico en banda [OIII]/3000 (504 nm)
- Filtro Óptico en banda [OIII] (500 nm)
- Filtro Óptico en banda H-alpha (656 nm)

Artículo científico: 

Referencias:

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10 de julio de 2014

Un paso más hacia el origen del polvo cósmico

En enero de este año hablé en el portal CienciaXplora sobre un artículo que trataba los efectos que provoca el polvo cósmico generado en una supernova. Las conclusiones fueron publicadas en la revista Astrophysical Journal Letters dentro del artículo "Dust Production and Particle Acceleration in Supernova 1987A Revealed with ALMA" (R. Indebetouw et al.). En el artículo se explicaba como el polvo formaba una barrera provocando que parte de la onda expansiva rebotase en lugar de continuar con su expansión por el espacio. Pero hoy no os voy a hablar de ese artículo, pero como veréis, estará muy relacionado.

El polvo cósmico está compuesto fundamentalmente por silicatos y carbono amorfo. Su composición química es muy similar al hollín producido por una vela, sin embargo en lo referente a su tamaño, el hollín es unas 10 veces más grande. A pesar de que conocemos su composición química con suficiente precisión, no sabemos cómo se forman estos gránulos. Los científicos suponen que las supernovas son la principal fuente de producción. Suponiendo que sea así, se desconoce cómo y dónde se condensan y desarrollan estas partículas.

Nuevos datos

Estos misterios se empiezan a esclarecer gracias a nuevas observaciones realizadas con el VLT (Very Large Telescope) de ESO ya que un equipo de astrónomos ha usado el espectrógrafo X-shooter para analizar la luz de la supernova SN2010jl en nueve ocasiones tras la explosión y una décima vez pasados dos años y medio. Todas ellas fueron realizadas bajo los espectros visible e infrarrojo cercano.

Imagen captada por el Telescopio Espacial Hubble (NASA/ESA) que muestra la galaxia enana irregular conocida como UGC 5189A. En ella fue descubierta la supernova SN 2010jl.Créditos: ESO.

Esta supernova se observó por primera vez en 2010 y se ubica en la galaxia UGC 5189A. Está catalogada como tipo IIn, siendo el resultado de una violenta explosión de una estrella de al menos 8 veces la masa de nuestro Sol. La coletilla de "n" -de "narrow", delgado- indica que muestra delgadas líneas de hidrógeno en su espectro, resultado de interacción entre el material expulsado y el material que rodea la supernova.

“Al combinar los datos de las nueve series de observaciones iniciales pudimos realizar las primeras mediciones directas de cómo el polvo alrededor de una supernova absorbe los diferentes colores de la luz", comenta Christa Gall del Department of Physics and Astronomy en la Aarhus University (Dinamarca), y autora principal de artículo donde se muestran los resultados. “Esto nos ha permitido descubrir más sobre el polvo de lo que alguna fue posible”, añade.

Formación instantánea

El equipo de astrónomos notó que la formación de polvo comienza poco después de la explosión y continúa durante un prolongado período de tiempo. En el artículo publicado en la revista Nature sobre estos nuevos descubrimientos suponen un avance con respecto a los resultados a los que hago referencia al comienzo del post obtenidos por ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) publicados en Astrophysical Journal Letters.

Con las nuevas observaciones se ha descubierto que las partículas de polvo con diámetros superiores a 0,001 milímetros se formaron en un corto período de tiempo tras la explosión en la zona donde se encontraban los materiales densos rodeando la estrella. Aunque puedan parecer partículas muy pequeñas, en las escalas del polvo cósmico se consideran de gran magnitud. Este gran tamaño ofrece una resistencia extra a procesos destructivos.

Impresión artística donde se muestra la formación de polvo en el medio que rodea la explosión de una supernova. Créditos: ESO/M. Kornmesser.

El tamaño importa

Esta resistencia a un proceso tan violento, como es una supernova, es uno de los interrogantes que se planteaban en el artículo publicado en enero en la revista Astrophysical Journal Letters, siendo respondida en este nuevo estudio, estando la clave en el tamañode las partículas.

“La detección de partículas de gran tamaño poco después de la explosión de la supernova implica que debe existir una manera rápida y eficiente de crearlas”, indica Jens Hjorth del Dark Cosmology Centre en el Niels Bohr Institute de la University of Copenhagen (Dinamarca) y coautor del artículo.

Sin embargo, los astrónomos creen que el polvo cósmico se ha formado en el material que la estrella expulsó al espacio previo al estallido. Una vez estalló, barrió este polvo hacia el exterior creando la densa y fría capa de gas que hace rebotar parte de la onda expansiva.

Además, y una vez analizados estos resultados, todo indica que hubo una segunda etapa iniciada varios cientos de días tras la explosión. Esa etapa se inicia con un proceso acelerado de formación de polvo a raíz del material que ha sido eyectado por la supernova. Si la producción de polvo en SN2010jl continúa con la tendencia observada, en 25 años tras la explosión la masa total de polvo será aproximadamente la mitad de la masa del Sol, esto es, una cantidad similar a la observada en otras supernovas como la SN 1987A.

“Anteriormente los astrónomos han observado grandes cantidades de polvo en los remanentes de supernovas. Pero de la misma forma, sólo han encontrado evidencias de pequeñas proporciones de polvo efectivamente creado en las explosiones mismas. Estas nuevas y excepcionales observaciones explican cómo esta aparente contradicción puede tener solución”, concluye Gall.
Esta investigación ha sido presentada en el artículo “Rapid formation of large dust grains in the luminous supernova SN 2010jl” (C. Gall et al) que aparece en la revista Nature.

El equipo se encuentra compuesto por Christa Gall (Department of Physics and Astronomy en la Aarhus University, Dinamarca; Dark Cosmology Centre en el Niels Bohr Institute de la University of Copenhagen, Dinamarca; Observational Cosmology Lab en el NASA Goddard Space Flight Center, Estados Unidos), Jens Hjorth (Dark Cosmology Centre en el Niels Bohr Institute de la University of Copenhagen, Dinamarca), Darach Watson (Dark Cosmology Centre en el Niels Bohr Institute de la University of Copenhagen, Dinamarca), Eli Dwek (Observational Cosmology Lab en el NASA Goddard Space Flight Center, Estados Unidos), Justyn R. Maund (Astrophysics Research Centre School of Mathematics and Physics Queen’s University Belfast, Reino Unido; Dark Cosmology Centre en el Niels Bohr Institute de la University of Copenhagen, Dinamarca; Department of Physics and Astronomy de la University of Sheffield, Reino Unido), Ori Fox (Department of Astronomy de la University of California, Estados Unidos), Giorgos Leloudas (The Oskar Klein Centre en el Department of Physics de la Stockholm University, Suecia; Dark Cosmology Centre en el Niels Bohr Institute de la University of Copenhagen, Dinamarca), Daniele Malesani (Dark Cosmology Centre en el Niels Bohr Institute de la University of Copenhagen, Dinamarca) y Avril C. Day-Jones (Departamento de Astronomia de la Universidad de Chile, Chile).
 Nota de prensa: 

Nota de prensa (versión original):

Artículo científico: 


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2 de julio de 2014

Hermosas y mortales

El hidrógeno es el elemento más común del Universo. Prácticamente en cualquier lugar que haya sido investigado por los astrónomos, han encontrado grandes cantidades de este elemento químico, y dependiendo de cómo se muestre este elemento, las regiones que lo contienen pasan a denominarse de una forma u otra.

Cuando el hidrógeno se encuentra en su mayor parte ionizado debido a interacciones con radiación ultravioleta, ocurre que los núcleos van capturando electrones lo que provoca una emisión del típico color rojo bautizado como hidrógeno alfa. A las regiones que cumplen estas características se las denomina regiones HII.

Algunas regiones HII

Existen regiones HII bastante conocidas como por ejemplo la Nebulosa del Águila, albergando “Los pilares de la creación”, o la Nebulosa de Orión. Una región HII menos conocida es Gum 15, denominada de ese modo debido a que el astrónomo australiano Colin Gum publicó un catálogo de regiones HII en 1955.

Como región HII que es, Gum 15 contiene una gran cantidad de hidrógeno ionizado. El motivo de esta ionización no es otro que la estrella HD 74804, la más brillante de un cúmulo conocido como Collinder 197, visible en el centro de la imagen.

Imagen en detalle detalles de la región de formación estelar Gum 15. Créditos: ESO.

El final de Gum 15

Gum 15, situada en la constelación de la Vela a unos 3.000 años luz de nosotros, y es mayormente habitada por estrellas jóvenes masivas. La evolución de estas estrellas modelará Gum 15: le hará variar el brillo, provocará cambios en su forma, pero también la hará desaparecer. ¿Por qué? Cuando estas superestrellas superan sus etapas infantiles, emanarán fuertes vientos que, a modo de cincel, irán esculpiendo la forma de Gum 15 dispersando sus gases poco a poco.

Como colofón, y debido a las estrellas masivas que alberga Gum, tarde o temprano estallarán como supernova, dispersando definitivamente los gases de Gum 15 destruyéndola al mismo tiempo que sus estrellas más antiguas. En el lugar de la nube quedarán estrellas que todavía sigan con vida. Eso sí, antes de que Gum 15 desaparezca, habrá dado vida a miles de estrellas.
La imagen de Gum 15 fue tomada como parte del programa Joyas Cósmicas de ESO utilizando la cámara de amplio campo Wide Field Imager, instalada en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros, en el Observatorio La Silla, en Chile.

El programa Joyas Cósmicas de ESO es una iniciativa de divulgación que pretende producir imágenes de objetos interesantes, enigmáticos o visualmente atractivos utilizando telescopios de ESO, con un fin educativo y divulgativo. El programa utiliza tiempo de observación que no puede usarse para observaciones científicas. Todos los datos obtenidos también están disponibles para posibles aplicaciones científicas y se ponen a disposición de los astrónomos a través de los archivos científicos de ESO.
Nota de prensa:
Un nido estelar, formado y destruido por su ingrata prole


Nota de prensa (versión original):
A Stellar Womb Shaped and Destroyed by its Ungrateful Offspring
Referencias:
The MPG/ESO 2.2m Telescope

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6 de marzo de 2014

Megaestrellas del universo

Hay estrellas de muchos tamaños, colores y temperaturas. Por ello, las estrellas se clasifican en varios tipos: O, B, A, F, G, K y M, donde las primeras son las más masivas y calientes y las últimas más pequeñas y frías. El Sol se encuentra dentro de las tipo G, una estrella mediana tirando a pequeña. En ocasiones los datos obtenidos no permiten clasificar las estrellas correctamente debido a la falta de precisión o de ruido en las mediciones, como por ejemplo la estrella theta Orionis A, que aparece como tipo O siendo en realidad un tipo B.

Representación de la clasificación espectral de Morgan-Keenan-Kellman de las estrellas de la secuencia principal. El tamaño es proporcional, mientras que la luminosidad no lo es.

Las estrellas de tipo O son estrellas cuya masa llega a ser cien veces la de nuestro Sol. Concretamente, una estrella entre 16 y 100 veces la masa del Sol, se considera de este tipo y su luminosidad puede ser varios millones de veces la de nuestra estrella pero su abundancia en el universo es muy escasa: tan sólo una de cada dos millones.

Por la gran cantidad de masa que tienen, estas estrellas terminan su vida estallando en forma de supernova con explosiones de tal magnitud que influyen en la estructura y evolución de las galaxias que las albergan. Estas gigantescas explosiones generan los elementos más pesados de la tabla periódica, incluso tal vez hayan formado elementos más pesados que desconocemos, pero como estas estrellas son tan escasas, son muy difíciles de analizar.

El sondeo GOSSS

Pero ahora las cosas se han puesto más fáciles: el sondeo GOSSS (Galactic O-Star Spectroscopic Survey) acaba de publicar datos de 448 estrellas de tipo O, abriendo así una ventana a estas estrellas gigantescas. Este sondeo "presenta mejoras sustanciales con respecto a catálogos anteriores" destaca Alfredo Sota, investigador del IAA (Instituto de Astrofísica de Andalucía). "Se trata de un proyecto muy ambicioso en cuanto a la cantidad de objetos y a la calidad de los datos, que aportará una muestra homogénea, con datos de ambos hemisferios y que se actualizará constantemente, de modo que constituye una herramienta realmente sólida", añade.

La ventaja de estas estrellas de masa extrema es que casi nunca se hallan en solitario, sino que forman parte de sistemas múltiples. "Un rasgo afortunado que permite conocer la masa de cada una de ellas, pero también desafortunado porque varias estrellas próximas pueden parecer un único objeto desde nuestra perspectiva y porque estudiar este tipo de sistemas resulta técnicamente muy complejo", apunta Jesús Maíz (IAA-CSIC), investigador principal de GOSSS.

Imagen de la estrella Pismis 24-1, un sistema múltiple de estrellas masivas. A principios de este siglo se estimó que su masa estaba entre 210 y 291 veces la del Sol. Observaciones más recientes obtenidas con el Telescopio Espacial Hubble muestran Pismis 24-1 como dos fuentes puntuales claramente separadas. Además, una de las dos fuentes puntuales en las imágenes del Hubble es en realidad un sistema de dos estrellas, elevando el número total a tres. Las masas resultan ser de 96, 64 y 64 masas solares aproximadamente, valores elevados pero muy inferiores a la estimación anterior. Créditos: NASA, ESA y Jesús Maíz (IAA).

Para estudiar los sistemas múltiples donde se encuentran las estrellas de tipo O, investigadores del proyecto GOSSS han desarrollado cuatro sondeos en paralelo:

- OWN
- IACOB
- NoMaDS
- CAFÉ-BEANS

Los dos primeros analizan estrellas tanto del hemisferio sur como del hemisferio norte y se lleva a cabo mediante espectroscopía de alta resolución con el objetivo de hallar estrellas binarias, determinar sus características y determinar sus órbitas. NoMaDS es una extensión de IACOB para estrellas algo más débiles, y el catálogo se completa con OWN, analizando un tipo específico de estrellas binarias en el hemisferio norte.

El conjunto de los catálogos se completa con imágenes de alta resolución, proporcionando la visión más completa hasta la fecha de estrellas tipo O, y ya está aportando resultados destacados como el de una estrella masiva con el campo magnético más intenso hallado hasta ahora: veinte mil veces más intenso que el del Sol.

La importancia de los espectros

Analizar espectralmente una estrella, además de clasificarla, nos ofrece una información muy valiosa como la distancia que nos separa, su edad o su luminosidad y esto es fundamental en el caso de las estrellas de tipo O ya que en muchos de los casos no se conocen cómo nacieron y como han evolucionado.

Espectro de nuestro Sol. Las bandas oscuras corresponden a elementos químicos que absorben la radiación en esa longitud de onda. Créditos: Nigel Sharp / FTS / NSO / KPNO / AURA.

Cuando se complete el sondeo GOSSS, abarcará unas mil estrellas de tipo O, un 2% del total de la Vía Láctea, y permitirá resolver cuestiones esenciales sobre estas estrellas. Los últimos resultados del proyecto pueden ser consultados en el artículo "The Galactic O-Star Spectroscopic Survey (GOSSS). II. Bright Southern Stars" (A. Sota et al) publicado en la revista The Astrophysical Journal Supplement Series.
Este proyecto arrancó en 2007 y lleva acumuladas más de 250 noches de observación. Se desarrolla conjuntamente en el Observatorio de Sierra Nevada (Granada), el Observatorio de Calar Alto (Almería), el telescopio William Herschel (Observatorio del Roque de los Muchachos, isla de La Palma) y el Observatorio de Las Campanas (Chile).

El equipo que está desarrollando el proyecto está compuesto por A. Sota (Instituto de Astrofísica de Andalucía-CSIC), J. Maíz Apellániz (Instituto de Astrofísica de Andalucía-CSIC), N. I. Morrell ( Las Campanas Observatory), R.H. Barbá (Departamento de Física, Universidad de La Serena en Chile), N. R. Walborn (Space Telescope Science Institute en Baltimore), R. C. Gamen (Instituto de Astrofísica de La Plata en Argentina), J.I. Arias (Departamento de Física, Universidad de La Serena en Chile) y E. J. Alfaro (Instituto de Astrofísica de Andalucía-CSIC).
Nota de prensa:
El sondeo GOSSS abre la puerta al estudio de las estrellas de masa extrema.
 
Referencia:

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18 de diciembre de 2012

¿Fin del mundo? No, gracias

Tenía ganas de que llegaran estas fechas: El fin del mundo. Es un tema recurrente y muy jugoso para publicidad, revistas e incluso hay quien se lo cree muy seriamente.

Pero tengo una duda: cuando hablan del fin del mundo, ¿a qué se refieren? ¿Fin del ser humano, de la vida en la Tierra, del planeta, del Sistema Solar, del Universo?

Recreación artística del impacto de meteorito. Créditos: Don Davis.

Y... ¿qué será lo que acabe con todo? Se ha hablado de muchos episodios que van desde una lluvia de meteoros que acabe con todo en nuestro planeta hasta una explosión de supernova de una estrella cercana que arrase el Sistema Solar, pasando por terremotos o agujeros negros.

Pero hay otros que son más surrealistas como por ejemplo:

"El mundo se va a acabar y si no envías este mensaje a 50 personas todo será culpa tuya".

Siempre que he recibido algún correo electrónico de este tipo me gusta leerlos hasta el final para ver cuál de ellos dice la barbaridad más grande. Me hacen gracia.

Ya sean meteoroides sueltos por el Universo que impacten contra la Tierra, explosiones de supernova, llamaradas solares... Todos estos fenómenos astronómicos son predecibles, unos con mayor antelación que otros.

Aunque la mecha se encendió cuando alguien malinterpretó un calendario maya donde, haciendo las pertinentes conversiones, vaticinó que el 21 de diciembre de 2012 se acabaría el mundo. Aunque dicen los expertos que tan sólo es un cambio de ciclo.


Pero estoy seguro que los mismos que predijeron el fin del mundo, y viendo el día 22 que todo sigue igual, achacarán su error a que se les olvidó tener en cuenta cualquier factor y pondrán la fecha en otro momento, eso sí, me pregunto si serán lo suficientemente inteligentes para ponerla tan suficientemente alejada que ninguno de los que estamos aquí podamos comprobarlo.

En fin, no me quiero alargar más en un tema que para mí no tiene trascendencia. Tan sólo quería hacer una pequeña reflexión al respecto.

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13 de septiembre de 2012

El lado oscuro

Una de las preguntas que más suelen hacer en conferencias de astronomía es ésta: "¿Qué es la energía oscura?". Respuesta rápida: Es la energía que provocaría la expansión acelerada del Universo.

El que se conforme con esta respuesta, puede dejar de leer el post aquí mismo, sin embargo, si buscas un poco más, te aconsejo que sigas leyendo.

¿Os habéis dado cuenta que he respondido en condicional? Ese "provocaría" indica que todavía no está totalmente demostrado, pero parece que todo va por el buen camino porque unos científicos de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido) han concluido que la energía oscura es real con una probabilidad del 99.996%, y eso, es una probabilidad muy alta.

Los comienzos

Que el Universo se expande, es algo que se sabe desde 1929 cuando Edwin Hubble demostró que las galaxias se alejan unas de otras a raíz de estudiar el desplazamiento al rojo del espectro.

Edwin Hubble (1889 - 1953)

Pero en el año 1998 mientras se estudiaba las supernovas de tipo Ia se llegó a la conclusión de que el Universo no sólo se expande, sino que lo hace de forma acelerada.

La explicación

Que el Universo se esté expandiendo de forma acelerada se debería a una fuerza de repulsión que estaría asociada con esta energía oscura que formaría el 73% del Universo.

Porcentajes convenidos de materia ordinaria (4%), materia oscura (23%) y energía oscura (73%).

Como he dicho más arriba, a través de las explosiones de supernova tipo Ia se puede estudiar esta extraña energía, pero no es el único método. Los científicos de la Universidad de Portsmouth han usado el sistema de detección integrado Sachs-Wolfe, un sistema que estudia la energía oscura a través de la radiación de fondo de microondas y el desplazamiento al rojo gravitacional.

Premio Nobel

Y, por supuesto, hablar de la expansión acelerada del Universo es hablar de Saul Perlmutter, Brian P. Schmidt y Adam G. Riess, los ganadores del premio Nobel de Física en 2011 por el descubrimiento de la expansión acelerada del Universo por la observación de supernovas distantes.

Perlmutter, Schmidt y Riess, ganadores del premio Nobel de Física de 2011.

Con todo esto, parece que dentro de poco habrá que cambiarle el nombre a la "materia oscura" porque dejará de serlo y buscarle un nombre más apropiado.

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23 de marzo de 2012

La "nueva" estrella

La galaxia M95 antes (izqda) y después (dcha) de producirse
la explosión de supernova.
Los cazadores de supernovas están de enhorabuena, y es que el pasado 16 de marzo se descubrió una de estas violentas explosiones en una galaxia de la constelación de Leo, concretamente en M95.

SN 2012aw, que así se ha llamado, es el resultado de la violenta muerte de una estrella cuya masa es 9 veces o superior la de nuestro Sol.

¿Cómo se producen?

Tal y como explicamos en este mismo blog hace unos meses, una supernova se produce cuando las reacciones de fusión del interior de las estrellas producen hierro, y ante la imposibilidad de fusionar este elemento, la estrella se comprime para generar energía. En esta compresión, la estrella colapsa y tiene lugar una de las explosiones más energéticas conocidas en en el Universo: las supernovas.

Observar la supernova

El término astronómico para cuantificar el brillo de un cuerpo celeste se denomina magnitud y viene dada por una función exponencial negativa: a mayor magnitud, menor brillo. La magnitud de la galaxia espiral barrada M95 es de 9.70, con lo cual, y en términos prácticos, es posible detectarla con un telescopio de medianas dimensiones.

La magnitud de la supernova es de 13.3, pero irá bajando en los próximos días, por lo tanto, irá aumentando su brillo. Con un telescopio de 30cm de diámetro es posible detectarla sin ningún tipo de problema.

Un buen fin de semana

Como este fin de semana se celebran una gran cantidad de maratones de Messier, será una buena excusa para unirse a alguno de ellos y poder observar esta supernova que ha aparecido en nuestros cielos. La Luna se ocultará al poco de esconderse el Sol, por lo tanto no contaminará lumínicamente el cielo, aportando a estas observaciones unas condiciones ideales, siempre y cuando nos alejemos de las luces urbanas.

Y ya puestos con el maratón Messier, también le podremos echar un vistazo a la remanente de supernova M1, aquella que su luz llegó a nuestro planeta en el año 1054. A día de hoy se puede decir que es la remanente de supernova más famosa.

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26 de agosto de 2011

Expansión del Universo y supernovas

Supernova SN1994D (abajo a la izquierda) detectada por el Hubble
Space Telescope en la galaxia NGC 4526. Créditos: NASA/ESA.
Además de sintetizar de manera natural los elementos más pesados, las supernovas también nos ayudan a comprender el porqué de la expansión acelerada del Universo. En concreto, las supernovas de tipo Ia son las que nos ayudan a complementar esta teoría que propuso en su día Edwin Hubble.

Pues bien, el pasado 24 de agosto tuvo lugar una de estas explosiones de supernova tipo Ia en la galaxia del Remolino (Messier 101), a algo más de 20 millones de años luz de nosotros, lo que la convierte en la supernova de este tipo más cercana en décadas. Los telescopios de rastreo consiguieron dar con la explosión unas 2 horas después de que se produjese, por lo que la evolución de esta explosión podrá seguirse con bastante precisión.

¿Por qué las tipo Ia?

Las supernovas tipo Ia son provocadas por explosiones de estrellas enanas blancas en sistemas binarios. Su particularidad reside en que detonan de la misma forma y emitiendo un mismo patrón de brillo con respecto al tiempo y el gran destello que emiten permite detectadarlas incluso en galaxias muy lejanas. Entonces, estudiando la anchura de la curva de la luz que provocan, podemos calcular con gran precisión a qué distancia se encuentra la explosión y, por lo tanto, la galaxia que alberga a la estrella detonada.

La explicación

Puede resultar muy idílico comprobar que las explosiones de tipo Ia son todas prácticamente idénticas y la intensidad de la luz que nos llega nos permite saber a qué distancia se encuentran. Pero, con todo esto, ¿cómo se explica la expansión acelerada del Universo? Hay mucha cosmología detrás de todo esto, pero para resumirlo en unas palabras, la explicación es la siguiente: el brillo que nos llega de la supernova es menor que el que nos debería llegar en base a la anchura de su curva de luz, lo que indica que está más alejada de lo que debería en un instante determinado. La explicación más directa a este efecto es que el Universo se expande de manera acelerada.

Esta otra manera más de estudiar y conocer un poco más la denominada energía oscura, principal candidata a provocar esta expansión acelerada del Universo.

Es un tema complicado, pero consideraba oportuno tratarlo porque un objeto de oportunidad como es la supernova detectada el pasado 24 de agosto es algo que no sucede todos los días, con el añadido de haber detectado la explosión prácticamente en su inicio. En unos días esta supernova alcanzará su máximo brillo y podrá ser observada incluso con unos pequeños prismáticos. Será casi tan brillante como toda la galaxia que la alberga.

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17 de junio de 2011

Supernovas

Imagen de la supernova SN 1987A. Créditos: Hubble Space
Telescope / NASA Goddard Space Flight Center.
Estos días se esta volviendo a hablar de una supernova que se pudo ver en el hemisferio Sur en el año 1987 y que está desconcertando a los científicos.

SN 1987A, que así se llama, tuvo lugar a 168000 años luz de nosotros, en la Nube de Magallanes, por lo que es la más cercana en tiempos recientes.

¿Cómo se producen?

La evolución de una estrella que tiene más de 9 veces la masa del Sol es efímera. Las reacciones de fusión nuclear suceden mucho más frecuentemente por lo que su combustible se agota muy rápido. Los núcleos más pesados que llegan a sintetizarse son los de hierro, siendo éstos los elementos más pesados y más estables que se pueden crear en el interior de las estrellas.

Ante la imposibilidad de fusionar estos átomos de hierro la estrella se comprime para aumentar la temperatura e intentar conseguir nuevas fuentes de energía. Pero en esta compresión la estrella colapsa, se desestabiliza y explota provocando la supernova. 

Al detonar, la estrella desprende en unos pocos segundos tanta energía como la que emitirá el Sol durante toda su existencia, por lo que su brillo aumenta considerablemente. La energía liberada es tal que se consiguen crear núcleos pesados. De hecho, todos los elementos químicos más pesados que el hierro fueron sintetizados en explosiones de supernova. Después, con el paso de los meses, su luminosidad se va desvaneciendo.

Anomalías

Volviendo a SN 1987A, esta supernova ha vuelto a recuperar cierto brillo. Parece ser que 24 años después de la explosión ha encontrado una nueva forma de producir energía y es lo que se está creando el desconcierto. Robert Kirshner del Centro Harvard-Smithsonian está involucrado en un estudio con el Telescopio Espacial Hubble donde se han registrado todos los cambios en esta supernova.

Kishner habla en el portal Space.com sobre este descubrimiento que fue publicado en la revista Nature el pasado 9 de junio. Afirma que "sólo es posible ver este brillo porque SN 1987A está muy cerca y contamos con la aguda vista del Telescopio Espacial Hubble."

Si pudiéramos saber de dónde obtiene esta nueva energía, sabríamos cómo evoluciona una supernova en su primera etapa en una escala de tiempo apreciable por una ser humano, algo nunca estudiado antes. Así que hay que aprovechar esta oportunidad porque no sabemos cuándo nos sorprenderá otra supernova tan cercana.

Cuesta creer que el hierro que tenemos en nuestros glóbulos rojos se forjara en el interior de una estrella a punto de estallar, o que el mercurio de nuestros termómetros se creara en una violenta explosión de supernova. Estos tremendos estallidos siembran el Universo de nuevos ingredientes que formarán moléculas cada vez más complejas que, tal vez, algún día formen parte de seres vivos como nosotros.

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