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15 de octubre de 2015

Un saco de carbón gigantesco

En 1499 el explorador español Vicente Yáñez Pinzón trajo a Europa el primer testimonio conocido de una región oscura del cielo austral. La llamó "el Saco de Carbón" y se encuentra en la constelación austral de Crux, la cruz que sirve como referencia para encontrar el polo sur celeste. Más tarde pasó a llamarse Nube Oscura de Magallanes, como contraposición a las brillantes Nubes de Magallanes.

Imagen 1: Aspecto del Saco de Carbón cpatado por la cámara WFI (Wide Field Imager) instalada en el Telescopio MPG/ESO. Créditos: ESO.

Hoy sabemos que esta región oscura está sitauda a 600 años luz de nosotros y, a diferencia de las dos Nubes de Magallanes, esto no es una galaxia sino una nube interestelar de polvo empapado con capas de agua congelada, nitrógeno, monóxido de carbono y algunas otras moléculas orgánicas simples. La nube es tan espesa que impide que nos llegue la luz de las estrellas existentes tras ella.

Pero dentro de millones de años, la oscuridad dará paso a la luz porque el Saco de Carbón está lleno de combustible para crear nuevas estrellas. Entonces el Saco de Carbón arderá, ofreciendo luz y calor en forma de nuevas estrellas.

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La imagen 1 es una composición de capturas tomadas con la cámara WFI en los siguientes filtros:
- Filtro óptico en banda V (539 nm)
- Filtro óptico en banda Rc (651 nm)
- Filtro infrarrojo en banda I (826 nm)

Referencias:

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23 de septiembre de 2015

Una rosa con forma de cisne (o de langosta)

Nebulosa Omega, nebulosa del Cisne, nebulosa Checkmark, nebulosa de la Herradura, nebulosa de la Langosta... Aunque parezca mentira no estamos hablando de varios objetos celestes, sino únicamente de uno. Y es que Messier 17 es posible que sea la nebulosa a la que se le hayan atribuido más nombres. Para localizarla, se encuentra a 5.500 años luz cerca del plano de la Vía Láctea en dirección a la constelación de Sagitario.

Imagen 1: Región de formación estelar Messier 17 captada por el instrumento WFI (Wide Field Imager) instalado en el Telescopio MPG/ESO de 2,2 metros en el Observatorio La Silla de ESO en Chile. Créditos: ESO.

La nebulosa, que la podemos encontrar en el programa de Joyas Cósmicas de ESO, se nos muestra como una enrevesada estructura de un rojo que en determinadas zonas parece tender al rosa. Estas tonalidades son debidas a la inequívoca firma de la emisión del gas hidrógeno que es calentado gracias a la potente radiación ultravioleta de las cercanas y jóvenes estrellas azules.

Si te gustan los cisnes, las herraduras o las langostas, ¡no te olvides de votarme en los Premios Bitácoras 2015!
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El programa Joyas cósmicas de ESO es una iniciativa de divulgación que pretende producir imágenes de objetos interesantes, enigmáticos o visualmente atractivos utilizando telescopios de ESO, con un fin educativo y divulgativo. El programa hace uso de tiempo de telescopio que no puede utilizarse para observaciones científicas. Todos los datos obtenidos también están disponibles para posibles aplicaciones científicas y se ponen a disposición de los astrónomos a través de los archivos científicos de ESO.
Referencias:

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17 de septiembre de 2015

Una vecina muy antigua

Las grandes galaxias, como nuestra Vía Láctea, se cree que se formó por acumulación de pequeñas galaxias formadas en los primeros instantes del universo. Por tanto, estas galaxias primitivas son consideradas como los ladrillos que componen las galaxias actuales. ¿Sería posible encontrar una de esas galaxias ladrillo en la actualidad? Una de las grandes candidatas es la galaxia enana del Escultor (no confundir con NGC 253, llamada galaxia Escultor o galaxia de la Moneda de Plata, mucho más brillante).

Imagen 1: La galaxia enana del escultor, . A través de las escasas y dispersas estrellas de la galaxia enana del Escultor, puede verse el brillo de muchas otras galaxias mucho más distantes. Créditos: ESO.

Esta débil galaxia difícil de identificar es conocida tambien como enana elíptica del Escultor y está situada a una distancia de 280.000 años luz de nosotros en dirección a la constelación de Sculptor; es una de las catorce galaxias satélite que posee la Vía Láctea y está situada en el halo de nuestra galaxia, una región esférica que se extiende mucho más allá de los brazos espirales.

Fósiles vivientes

Hoy sabemos que las galaxias esferoidales enanas son importantes en la medida de que nos permiten profundizar en el pasado del universo ya que poseen un gran número de estrellas extremadamente antiguas que, tras analizarlas, han comprobado que sólo llevan una pequeña cantidad de firmas de elementos pesados, corroborando la altísima edad de estos astros.

Imagen 2: Ubicación de la constelación meridional del Escultor. Todas las estrellas que aparecen son visibles a simple vista en una noche clara. La posición de la galaxia enana del escultor está marcada con un círculo rojo. Créditos: ESO/IAU and Sky & Telescope.

De estas estrellas pobres en elementos pesados está plagada la galaxia enana del Escultor convirtiéndola en un objetivo prioritario para analizar las etapas más tempranas de la formación estelar. Gracias a los análisis ya realizados, los astrónomos han analizado en conjunto todos los datos obtenidos y han elaborado una historia de formación estelar, la más precisa hasta ahora referida a una galaxia esferoidal enana. Apreciaron que la galaxia cuenta con dos grupos diferenciados de estrellas:
1) Estrellas de mayor edad, carentes de elementos pesados, siendo este el grupo más numeroso.
2) Estrellas ricas en elementos pesados, jóvenes y situadas hacia el centro de la galaxia.
También es interesante el aislamiento de estas estrellas, ya que no han interactuado con ningún otro cuerpo del universo. Estas galaxias son como islas donde cada estrella ha trazado su propio curso evolutivo. Analizando estas galaxias enanas y explicando los valores atípicos en elementos químicos, ayudará a comprender el desarrollo del resto de galaxias, desde las más pequeñas hasta las más grandes. Todavía nos queda mucho por aprender.

La imagen 1 ha sido tomada por la cámara WFI (Wide Field Imager) del telescopio MPG/ESO en una combinación de imágenes en los siguientes filtros:
- Filtro óptico en banda B (449 nm)
- Filtro óptico en banda V (539 nm)
- Filtro óptico en banda R (651 nm)

Referencias:

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29 de julio de 2015

Solucionando el problema del litio

El litio es, junto al hidrógeno y al helio, uno de los tres elementos químicos que según los modelos teóricos fue creado durante el Big Bang. Pero este privilegiado origen está lleno de incertidumbre debido a las cantidades de este elemento observadas en las estrellas: las estrellas de población II, más viejas, tienen menos litio del esperado, mientras que las de población I, más jóvenes, poseen hasta diez veces más de lo estimado.

El problema del litio

El problema del litio en estrellas de población I, como el Sol, se ha intentado explicar desde el punto de vista de las explosiones de nova que, al inyectar su material en el espacio, enriquecían el medio interestelar con litio y otros elementos para formar parte de generaciones venideras de estrellas. Pero el estudio de varias novas no había proporcionado resultados relevantes.

Imagen 1: el telescopio SEST (Swedish-ESO Submillimeter Telescope) analizando novas. Créditos: Y. Beletsky (LCO)/ESO.

Se han detectado anomalías en nuestra galaxia, por ejemplo en el cúmulo globular M4 (L. Monaco et al. 2012 A&A 539, A157), pero también fuera de ella, tal y como se dedujo tras analizar el cúmulo globular M54 (A. Mucciarelli et al. 2014, MNRAS 444, 1812–1820) perteneciente a la galaxia de Sagitario, una pequeña galaxia satélite de la nuestra. Incluso han detectado estrellas que no deberían existir por romper totalmente la teoría de evolución estelar, tal es el caso de SDSS J102915+172927 (E. Caffau et al. 2011, Nature 477, 67–69). El problema del litio trae de cabeza a los científicos desde hace más de treinta años.

Un rayo de luz

Pero un equipo dirigido por Luca Izzo de la Universidad la Sapienza de Roma (Italia) y del ICRANet (Italia) ha utilizado el instrumento FEROS (Fiber-fed Extended Range Optical Spectrograph) instalado en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros del observatorio La Silla, así como el espectrógrafo PUCHEROS instalado en el telescopio de 0,5 metros de ESO en el Observatorio de la Pontificia Universidad Católica (Chile) para estudiar la nova Centauri 2013 (V1369 Centauri), una estrella que explotó cerca de la brillante estrella Beta Centauri en diciembre de 2013. Fue la nova más brillante de este siglo, pudiendo ser detectada incluso a simple vista.

Imagen 2: nova Centauri 2013 (la estrella más brillante). Se tomó más de dieciocho meses después del estallido inicial. Créditos: ESO.

Tras analizar los datos de esta nova detectaron claros signos de litio expulsado por la nova, siendo la primera vez que se detecta el problemático elemento en estas condiciones. Massimo Della Valle, investigador en el INAF (Istituto Nazionale di Astrofisica) (Italia), en el Observatorio Astronómico de Capodimonte (Italia) y en el ICRANet (Italia) y coautor del artículo que presenta la investigación, explica el significado de este hallazgo: "Si nos imaginamos la historia de la evolución química de la Vía Láctea como un gran rompecabezas, entonces el litio de las novas fue una de las piezas ausentes más importantes y desconcertantes, cuestionando incluso cualquier modelo del Big Bang".

Se estima que la masa de litio expulsada por la nova Centauri 2013 es pequeña, inferior a la milmillonésima parte de la masa del Sol, pero teniendo en cuenta la cantidad de novas que han sucedido a lo largo de la historia de la Vía Láctea, es suficiente para explicar las altas cantidades de litio observadas en nuestra galaxia.
Este trabajo se ha presentado en la revista Astrophysical Journal Letters bajo el título “Early optical spectra of Nova V1369 Cen show presence of lithium”, por L. Izzo et al.

El equipo que ha llevado a cabo la investigación está formado por Luca Izzo (Sapienza University of Rome, Italia; ICRANet, Italia), Massimo Della Valle (INAF–Osservatorio Astronomico di Capodimonte, Italia; ICRANet, Italia), Elena Mason (INAF–Osservatorio Astronomico di Trieste, Italia), Francesca Matteucci (Universitá di Trieste, Italia), Donatella Romano (INAF–Osservatorio Astronomico di Bologna, Italia), Luca Pasquini (ESO, Alemania), Leonardo Vanzi (Department of Electrical Engineering/Pontificia Universidad Católica, Chile; Center of Astro Engineering/Pontificia Universidad Católica, Chile), Andres Jordan (Institute of Astrophysics/Pontificia Universidad Católica, Chile; Center of Astro Engineering/Pontificia Universidad Católica, Chile), José Miguel Fernandez (Institute of Astrophysics/Pontificia Universidad Católica, Chile), Paz Bluhm (Institute of Astrophysics/Pontificia Universidad Católica, Chile), Rafael Brahm (Institute of Astrophysics/Pontificia Universidad Católica, Chile), Nestor Espinoza (Institute of Astrophysics/Pontificia Universidad Católica, Chile) y Robert Williams (STScI, Estados Unidos).
Artículo científico:

Referencias:

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1 de julio de 2015

El cúmulo encerrado

Los cúmulos abiertos siempre despiertan interés entre la comunidad astronómica por un motivo muy claro: todas las estrellas nacen de la misma nube, por lo que su composición en cuanto a metales (recordemos que en astrofísica los metales son los elementos químicos más pesados que el helio) es muy similar y la edad de todas ellas es la misma, por tanto los distintos estados evolutivos que presentan se analizan viendo exclusivamente la masa de la estrella y comparándolos con los de sus compañeras.

En esta ocasión el instrumento WFI (Wide Field Imager) instalado en el telescopio de 2,2 metros MPG/ESO en el Observatorio La Silla de ESO (Chile) nos muestra un joven cúmulo abierto de estrellas conocido como NGC 2367, una joven agrupación estelar de unos cinco millones de años luz de longitud donde sus estrellas brillan con un intenso color azul, contrastando con el rojo emitido por el hidrógeno de la nube en la que se formaron.

Imagen 1: Aspecto del cúmulo NGC 2367. Créditos: ESO/G. Beccari.

Estos cúmulos son típicos de las galaxias espirales, formándose en regiones exteriores y las estrellas que los componen se van separando poco a poco de tal forma que en unos 50 millones de años el cúmulo desaparece y sus estrellas pasan a considerarse individuales. Pero si nos alejamos del cúmulo y de la nebulosa, aparece algo insólito.

Se cree que el cúmulo NGC 2367 y la nebulosa en la que se formó son el núcleo de una nebulosa de mayor tamaño conocida como Brand 16, donde ésta es solo una pequeña parte de una enorme megaburbuja llamada GS234-02 con un tamaño de varios cientos de años luz, formada a raíz de los vientos estelares producidos por estrellas especialmente masivas donde las burbujas individuales que formaban terminaron por fusionarse formando esta súperestructura. Estas estrellas ya estallaron como súpernovas, aumentando el tamaño de la burbuja todavía más, esculpiendo con el paso de los años la compleja estructura.
Este cúmulo abierto, llamado NGC 2367 fue descubierto por Sir William Herschel el 20 de noviembre de 1784 y está situado a unos 7.000 años luz de la Tierra en dirección a la constelacion de Canis Major.
La imagen 1 es una composición de tomas captadas por el instrumento WFI del telescopio de 2.2m MPG/ESO en los siguientes filtros:
- Filtro óptico en banda B
- Filtro óptico en banda V
- Filtro ultravioleta en banda U
- Filtro infrarrojo en banda I
- Filtro óptico en banda H-alpha

Referencias:

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18 de diciembre de 2014

Joyas azules en Messier 47

El telescopio MPG/ESO de 2,2 metros del Observatorio La Silla de ESO en Chile nos vuelve a sorprender con una espectacular imagen tomada por la cámara WFI (Wide Field Imager) donde se aprecia el cúmulo estelar de Messier 47 que, situado a 1.600 años luz en dirección a la constelación de Puppis, destaca por unas cuantas estrellas azules muy brillantes, contrastando con algunas gigantes rojas:

Imagen 1: Aspecto del cúmulo M47 captado por el instrumento WFI del telescopio MPG/ESO de 2,2 metros situado en el Observatorio La Silla (Chile). Créditos: ESO.

Con un tamaño de unos 12 años luz, no es un cúmulo especialmente denso ya que tan solo son visibles unas 50 estrellas frente a las miles que poseen cúmulos de características similares. Eso sí, es un cúmulo brillante y fácil de ver.

El cúmulo ya fue observado en 1664 por el astrónomo italiano Giovanni Battista Hodierna. Más tarde, Charles Messier lo introdujo en su catálogo de objetos "pseudocometarios" asignándole el número 47.

Como curiosidad, Messier anotó erróneamente las coordenadas del objeto y hasta 1959 no se llegó a la conclusión de que el objeto catalogado como NGC 2422 se trataba de Messier 47.
Esta imagen procede del programa Joyas Cósmicas de ESO, una iniciativa cuya intención es producir imágenes de objetos interesantes, llamativos o visualmente atractivos utilizando telescopios de ESO con finalidades educativas y divulgativas. El programa utiliza tiempo de observación combinado con tiempos que no se han explotado en los programas de los telescopios, con el fin de minimizar el posible impacto en las observaciones científicas. Todos los datos recogidos también están a disposición de los astrónomos a través del archivo científico de ESO.
Para saber más:
- ESO Cosmic Gems

La imagen 1 fue tomada por el instrumento WFI (Wide Field Imager) del telescopio MPG/ESO de 2,2 metros instalado en el Observatorio La Silla de ESO (Chile) en una combinación de los siguientes filtros:
- Banda Óptica (filtro B)
- Banda Óptica (filtro V)
- Banda Óptica (filtro R)

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23 de julio de 2014

Unas hermanas muy extrañas


Hoy toca hablar de una de esas imágenes que llenan los fondos de escritorio de muchos ordenadores, tablets y smartphones. Se trata de un cúmulo estelar situado a 8.000 años luz de la Tierra en la constelación de Carina. NGC 3293, que así se llama, fue descubierto en 1751 por el astrónomo francés Nicolas Louis de Lacaille desde la actual Sudáfrica con un pequeño telescopio. Se trata de un cúmulo brillante visible incluso a simple vista ante unas buenas condiciones de observación.

Imagen 1: Aspecto del cúmulo abierto NGC 3293. Créditos: ESO/G. Beccari.

La particularidad de estos cúmulos es que contienen estrellas nacidas al mismo tiempo, es decir, millón de años arriba, millón de años abajo, lo que hace que estas estrellas tengan la misma composición química, ofreciendo un marco inmejorable para poner a prueba las teorías de la evolución estelar.

El caso de las estrellas de este cúmulo, son extremadamente jóvenes. Para hacerse una idea, el cúmulo tiene una edad inferior a 10 millones de años. A escala cósmica, se trata de un cúmulo recién nacido.

El nacimiento del cúmulo

En los cúmulos abiertos es común la forma en la que nacen: se forman a partir de una gigantesca nube de gas molecular, por lo tanto las estrellas incorporan los elementos químicos de la nube. Una vez formadas las estrellas, permanecen unidas gravitatoriamente entre ellas, pero esta fuerza no es suficiente como para mantenerlas unidas por lo que se van separando unas de otras con el paso del tiempo, por lo que el cúmulo desaparecerá en pocos cientos de millones de años. Por contra, el otro tipo de cúmulos, los globulares, pueden permanecer unidos miles de millones de años.

Imagen 2: Mapa celeste donde se muestra la constelación de Carina. El cúmulo NGC 3293 está marcado con un círculo rojo. Créditos: ESO, IAU and Sky & Telescope.

La gran mayoría de las casi cincuenta estrellas de NGC 3293 se formaron en un mismo evento, aunque hay científicos que piensan que aún hoy se están generando procesos de formación estelar. Un dato curioso es que a pesar de haber nacido al mismo tiempo, dependiendo de la masa que posean evolucionan a distintas velocidades, así pues los astrónomos pueden analizar diferentes etapas evolutivas en un mismo cúmulo de estrellas hermanas.

Cosas de hermanas

Tenemos el ejemplo de la estrella anaranjada de la parte inferior derecha de la imagen. Esta gigante roja nació junto a sus hermanas. Debido a su descomunal tamaño, quemó su combustible nuclear rápidamente, cambió su dinámica interna y se expandió, enfriándose en superficie, volviéndose rojiza y alcanzando el tamaño que tiene actualmente. Sin embargo, las estrellas más azules están evolucionando mucho más lentamente.

Mientras que las gigantes rojas están llegado al final de su vida incluso al estar recién nacidas, las azules están todavía por alcanzar la madurez. Estamos ante un caso de hermanas que nacen a la vez pero unas envejecen más rápido que otras. Curioso, ¿no?
Esta imagen fue captada por el WFI (Wide Field Imager) instalado en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros, emplazado en el Observatorio La Silla de ESO en Chile.
Imagen 1: Composición creada a través de imágenes tomadas por el instrumento WFI (Wide Field Imager) del MPG/ESO 2.2m Telescope en los siguientes filtros:
Banda Óptica (filtro B: 456 nm)
Banda Infrarroja (filtro I)
Banda Óptica (filtro H-alpha: 659 nm)
Banda Óptica (filtro V: 540 nm)


Nota de prensa:

Nota de prensa (versión original):

Referencias:

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2 de julio de 2014

Hermosas y mortales

El hidrógeno es el elemento más común del Universo. Prácticamente en cualquier lugar que haya sido investigado por los astrónomos, han encontrado grandes cantidades de este elemento químico, y dependiendo de cómo se muestre este elemento, las regiones que lo contienen pasan a denominarse de una forma u otra.

Cuando el hidrógeno se encuentra en su mayor parte ionizado debido a interacciones con radiación ultravioleta, ocurre que los núcleos van capturando electrones lo que provoca una emisión del típico color rojo bautizado como hidrógeno alfa. A las regiones que cumplen estas características se las denomina regiones HII.

Algunas regiones HII

Existen regiones HII bastante conocidas como por ejemplo la Nebulosa del Águila, albergando “Los pilares de la creación”, o la Nebulosa de Orión. Una región HII menos conocida es Gum 15, denominada de ese modo debido a que el astrónomo australiano Colin Gum publicó un catálogo de regiones HII en 1955.

Como región HII que es, Gum 15 contiene una gran cantidad de hidrógeno ionizado. El motivo de esta ionización no es otro que la estrella HD 74804, la más brillante de un cúmulo conocido como Collinder 197, visible en el centro de la imagen.

Imagen en detalle detalles de la región de formación estelar Gum 15. Créditos: ESO.

El final de Gum 15

Gum 15, situada en la constelación de la Vela a unos 3.000 años luz de nosotros, y es mayormente habitada por estrellas jóvenes masivas. La evolución de estas estrellas modelará Gum 15: le hará variar el brillo, provocará cambios en su forma, pero también la hará desaparecer. ¿Por qué? Cuando estas superestrellas superan sus etapas infantiles, emanarán fuertes vientos que, a modo de cincel, irán esculpiendo la forma de Gum 15 dispersando sus gases poco a poco.

Como colofón, y debido a las estrellas masivas que alberga Gum, tarde o temprano estallarán como supernova, dispersando definitivamente los gases de Gum 15 destruyéndola al mismo tiempo que sus estrellas más antiguas. En el lugar de la nube quedarán estrellas que todavía sigan con vida. Eso sí, antes de que Gum 15 desaparezca, habrá dado vida a miles de estrellas.
La imagen de Gum 15 fue tomada como parte del programa Joyas Cósmicas de ESO utilizando la cámara de amplio campo Wide Field Imager, instalada en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros, en el Observatorio La Silla, en Chile.

El programa Joyas Cósmicas de ESO es una iniciativa de divulgación que pretende producir imágenes de objetos interesantes, enigmáticos o visualmente atractivos utilizando telescopios de ESO, con un fin educativo y divulgativo. El programa utiliza tiempo de observación que no puede usarse para observaciones científicas. Todos los datos obtenidos también están disponibles para posibles aplicaciones científicas y se ponen a disposición de los astrónomos a través de los archivos científicos de ESO.
Nota de prensa:
Un nido estelar, formado y destruido por su ingrata prole


Nota de prensa (versión original):
A Stellar Womb Shaped and Destroyed by its Ungrateful Offspring
Referencias:
The MPG/ESO 2.2m Telescope

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20 de mayo de 2014

Las estrellas de Jasón y los Argonautas

Alguna vez hemos hablado de los cúmulos, como por ejemplo Pandora, un cúmulo de galaxias observado por el Telescopio Espacial Hubble el pasado enero. Pero hoy toca hablar de cúmulos estelares, concretamente de NGC 3590, un pequeño cúmulo abierto situado a 7.500 años luz de nuestro planeta en dirección a la constelación de Carina y que está formado por docenas de estrellas atadas gravitatoriamente unas a otras.

Destacar que es un cúmulo joven: sus estrellas se formaron hace unos 35 millones de años, frente a los 4.700 millones de años de nuestro Sol. Además de joven, es un cúmulo muy vistoso, sin duda llama mucho la atención. Así lo ratifica la imagen que os presento a continuación tomada por el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros en el Observatorio La Silla de ESO en Chile:

Nueva imagen obtenida del cúmulo estelar NGC 3590. Créditos: ESO/G. Beccari.

Pero además de llamativo, este vistoso cúmulo es una gran herramienta para los astrónomos. Un regalo como caído del cielo, nunca mejor dicho. El cúmulo y las nubes de gas que lo rodean, brillan en tonalidades anaranjadas y rojas debido a la radiación procedente de las estrellas calientes más cercanas.

La ayuda de los cúmulos

Un cúmulo abierto típico pueden contener desde unas pocas estrellas hasta varios miles de ellas. Su conjunto ayuda a conocer mejor la evolución estelar porque nacen de una misma nube al mismo tiempo, siendo los perfectos laboratorios para confirmar o poner a prueba las teorías sobre como se forman, evolucionan o mueren las estrellas.

Pero no sólo eso... Estudiando este cúmulo y los de su vecindario, los científicos han podido explorar el disco de nuestra galaxia ya que NGC 3590 se encuentra en el segmento individual más grande del brazo espiral que podemos observar desde nuestra posición: la espiral de Carina.

Mapa de la inmensa constelación de Carina, simbolizando la quilla del barco Argo Navis, de la saga de Jasón y los Argonautas. En la imagen se muestran la mayor parte de las estrellas que pueden verse a simple vista en una noche oscura. Marcado con un círculo rojo está el cúmulo NGC 3590 que con un pequeño telescopio de aficionado se ve como un pequeño enjambre de estrellas débiles. Créditos: ESO/IAU/Sky & Telescope.

Los brazos de la galaxia
Pero si habéis visto una simulación de la Vía Láctea, o una imagen de nuestra vecina galaxia de Andrómeda, habréis podido observar que la conforma más de una espiral. Y efectivamente, nuestra galaxia tiene varios brazos espirales que son corrientes de gas de un tamaño descomunal que parten del centro galáctico y se extienden hasta las fronteras de la galaxia.

En el caso de la Vía Láctea, tiene dos brazos principales y dos que podríamos llamar secundarios ya que poseen una densidad de estrellas menor. Estos brazos se nombrar de acuerdo a las constelaciones en los que son más prominentes: Carina-Sagitario, Norma, Escudo-Centauro y Perseo. De nuevo, una cuestión de perspectiva desde nuestro pequeño punto azul.

Los brazos espirales son una mezcla de ondas de gas y estrellas barriendo el disco galáctico y provocando brillantes estallidos de formación estelar que van dejando a su paso objetos como NGC 3590. Y gracias a las estrellas del cúmulo es posible determinar las distancias de cada una de las estrellas a nosotros, ayudando a la mejor comprensión de la morfología de estos brazos.
La imagen del cúmulo NGC 3590 ha sido tomada con el instrumento WFI (Wide Field Imager) instalado en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros en el Observatorio La Silla de ESO (Chile). Es una composición de filtros Óptico Azul, Óptico H-alpha, Óptico Visible y Óptico Rojo.
Nota de prensa:

Nota de prensa (versión original):
Referencias:
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16 de abril de 2014

Cuando las nubes se vuelven rojas

La constelación de Centauro tan sólo puede verse en todo su esplendor desde el hemisferio Sur. Desde las latitudes ibéricas tan sólo puede verse una pequeña parte durante algunas noches de primavera-verano siempre y cuando el horizonte esté lo suficientemente despejado.

En ella destaca sobre todo el cúmulo globular Omega Centauri, visible desde España tan sólo durante unos días, muy al borde del horizonte. Es un cúmulo que merece la pena observar incluso a simple vista.

Gum 41

Pero hoy os voy a hablar de otro objeto. Se llama Gum 41, situado a 7300 años luz en la constelación de Centauro. Fue descubierto por el astrónomo australiano Colin Gum mientras analizaba unas fotografías tomadas desde el Mount Stromlo Observatory (Australia) y la incluyó en su catálogo de nebulosas de emisión.

Imagen de la nube de hidrógeno Gum 41. Créditos: ESO.

En realidad, Gum 47 forma parte de una estructura mayor llamada Nebulosa de Lambda Centauri, conocida por un nombre mucho más esperpéntico: "Nebulosa del Pollo Corredor".

Nebulosa Lambda Centauri, conocida como "Nebulosa del Pollo Corredor". Créditos: ESO.

Nebulosas de emisión

Gum 41 no es la única nebulosa de emisión en Centauro. En esta constelación existen auténticos criaderos de estrellas que se pueden observar como nebulosas brillantes asociadas a estas nuevas estrellas. Cuando la estrella ilumina los restos de la nube de hidrógeno donde se formaron, hace que brillen en esos característicos tonos rojizos.

Nebulosa de la Laguna. Créditos: ESO.

Una de las nebulosas más famosas, y además visible desde la península Ibérica, es la Nebulosa de la Laguna, en la constelación de Sagitario. Por su brillo, puede ser detectada a simple vista. Ahora que llega el verano, la podréis localizar sin problemas en una noche oscura.
Las imágenes de la nube Gum 41, Lambda Centauri y la nebulosa de la Laguna se han creado utilizando datos del instrumento WFI (Wide Field Imager) instalado en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros, en el Observatorio La Silla (Chile).
Notas de prensa:
Estudio en escarlata
A study in scarlet
 
Referencias:
An Angry Bird in the sky
The trilogy is complete


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2 de abril de 2014

La galaxia caníbal

Cuando observo una galaxia al telescopio siempre me parece un acto de reflexión: estamos viendo miles de millones de estrellas donde con mucha probabilidad haya otros miles de millones de planetas. Y de todos ellos, ¿habrá alguno con vida, independientemente de su inteligencia? Y siempre llego a la misma conclusión: sí.

Hoy os voy a hablar de galaxias, pero de las que tienen un comportamiento un tanto particular. Y es que las galaxias cuando se topan en su camino con otras más pequeñas, las destrozan y las engullen. Se les llama galaxias caníbales.

Canibalismo galáctico

Una de ellas es la NGC 1316, situada a 60 millones de años luz en la constelación austral de Fornax. Como imaginaréis, el canibalizar una galaxia no es un proceso instantáneo; en algunos casos podemos ver el proceso a medio camino como en el caso de NGC 4038 y NGC 4039, conocidas como las galaxias de las antenas.

Mapa de la constelación de Fornax (El Horno). La mayor parte de las estrellas que se muestran pueden verse a simple vista en una noche oscura. La galaxia NGC 1316 está marcada con un círculo rojo y se puede ver con un telescopio de tamaño medio, donde se puede apreciar junto a su compañera NGC 1317. Créditos: ESO, IAU and Sky & Telescope.

La nueva y detallada imagen que os muestro un poco más abajo ha sido tomada por el instrumento WFI (Wide Field Imager) del Telescopio MPG/ESO de 2,2 metros, que se encuentra en el Observatorio La Silla de ESO y fue creada combinando una gran cantidad de imágenes individuales del archivo de ESO con el objetivo de revelar las características más débiles de esta galaxia caníbal.

En el caso de NGC 1316 el proceso de canibalización ya ha finalizado, pero sabemos que ha habido canibalismo debido a las marcas que ha dejado: varios rastros de caminos de polvo poco comunes y una cantidad de cúmulos globulares mucho más pequeños de lo esperado.

Alrededor de la galaxia también se han observado volutas y cáscaras de estrellas que han sido arrancadas de sus ubicaciones originales y lanzadas al espacio intergaláctico, llamadas colas de marea. Esto se debe a complejos efectos gravitatorios en las órbitas de las estrellas que tienen lugar cuando otra galaxia se acerca demasiado.

Contraste entre las galaxias NGC 1316 (izquierda) y su compañera de menor tamaño NGC 1317 (derecha). Mientras que la existencia de NGC 1317 parece haber sido tranquila, su vecina de mayor tamaño, luce las cicatrices de fusiones con otras galaxias. Créditos: ESO.

Todo ello sugiere que NGC 1316 ha podido engullir una galaxia espiral rica en polvo hace unos tres mil millones de años, apuntando a un pasado violento donde la galaxia engulló como mínimo a una galaxia, aunque cabe la posibilidad de que hayan sido más.

Los detalles del Hubble

Estos rastros de caminos polvorientos producto de la canibalización no es la primera vez que se observan. El Hubble (ESA/NASA) los observó en detalle en el año 2005 dejando entrever que ha sido fruto de la fusión de varias galaxias. Una imagen que merece la pena detenerse a echarle un vistazo:

Imagen tomada por el telescopio espacial Hubble revelando las franjas de polvo y cúmulos estelares de esta galaxia que dan la evidencia de que se formó a partir de una fusión de dos galaxias ricas en gas. Créditos: NASA, ESA, and The Hubble Heritage Team STScI/AURA).

Fuente de ondas de radio

La galaxia NGC 1316 también tiene el nombre de Fornax A, notándose por la nomenclatura que se trata de la fuente emisión en ondas de radio más brillante de la constelación. De hecho, es la cuarta fuente de ondas de radio más brillante de todo el cielo captada en la frecuencia de 1400 MHz. Esta emisión es producida por material engullido por el agujero negro supermasivo del centro de la galaxia.

Como véis, los caníbales no sólo se encuentran en tribus como la Korowai de Papúa Nueva Guinea. También los hay recorriendo el Universo en busca de nuevas presas a las que engullir.
La imagen tomada por el instrumento WFI del telescopio MPG/ESO de 2.2 metros y es una composición de varias tomas captadas con los filtros Óptico Azul de 456 nm, Óptico Visible de 539 nm, Óptico Rojo de 651 nm y Óptico H-alpha de 651 nm.

La imagen tomada por el Hubble de los caminos de polvo fue tomada con el instrumento ACS (Advanced Camera for Surveys) y es una composición de los filtros Óptico Azul de 435 nm, Ópico Visible de 555 nm e Infrarrojo de 814 nm.
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