4 de agosto de 2011

Llegan las perseidas

Bólido. Créditos: Howard Edin
Como cada año, la noche del 12 al 13 de agosto tendrá lugar la lluvia de meteoros de las perseidas, conocidas comúnmente como las "lágrimas de San Lorenzo". A pesar de no ser la lluvia más intensa del año (100 THZ), es la más conocida debido a la época: las temperaturas nocturas del mes de agosto suelen ser agradables.

Este año habrá un inconveniente para observar un gran número de perseidas ya que el 13 de agosto la Luna entrará en fase de llena. La consecuencia de ésto será que en horarios de máxima actividad de la lluvia, la Luna iluminará el cielo como si de un foco se tratase enmascarando así los objetos celestes poco brillantes, incluyendo a las perseidas más débiles. Para ello se recomienda mirar en la madrugada de la noche del 12 al 13 de agosto en dirección opuesta a la Luna y a ojo descubierto, es decir, sin usar telescopios ni prismáticos.

¿Qué son?

La mayoría de las lluvias de meteoros están producidas por los restos de materiales (polvo fundamentalmente) que dejan a su paso los cometas. A este rastro se le conoce como tubo meteórico y es más denso cuando más cerca se encuentra del Sol.

Tanto las órbitas de los cometas como la de la Tierra, son estables. Por lo tanto nuestro planeta cruza el tubo meteórico en las mismas fechas cada año, de ahí que el máximo tenga lugar en la misma época. En el caso de las perseidas, su cometa progenitor es el 109P/Swift-Tuttle.

Las partículas que forman el tubo meteórico se les conoce como meteoroides y cuando éstos son atraídos por la fuerza de gravedad terrestre, se precipitan hacia nuestro planeta. Al entrar en contacto con la atmósfera, los meteoroides se calientan, se vuelven incandescentes y se pulverizan, creando una estela y formando el fenómeno que conocemos como meteoro. Estos meteoroides que forman los meteoros son partículas de un tamaño que oscila entre 0.1mm y 1.0cm. Si el tamaño fuese por ejemplo, el de una nuez, veríamos un meteoro extremadamente brillante conocido como bólido.

Si un meteoroide fuese lo suficientemente grande como para no pulverizarse por completo en la entrada a la atmósfera y chocase contra la superficie de la Tierra, estaríamos hablando de un meteorito, pero tranquilos, es extremadamente improbable.

Las más intensas

Si queremos ver las lluvias de meteoros más intensas del año, nos debemos trasladar a los meses de diciembre (Gemínidas, THZ 120) y enero (Cuadrántidas, THZ 120), sin olvidarnos de las leónidas (noviembre) cuya THZ se estima en 20 pero esporádicamente pueden encontrarse máximos de actividad (tormentas) como la de 2001 en la que se alcanzó una THZ de 1500 meteoros/hora.

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