30 de noviembre de 2011

Mundos habitables

Representación artística de un exoplaneta con atmósfera.
Créditos: AstronomyOnline
De los 704 exoplanetas descubiertos hasta ahora y los más de 1000 pendientes de confirmación, una minoría insignificante de todos ellos es la que representa los candidatos para albergar alguna forma de vida tal y como la conocemos en la Tierra.

Hace unos días pude leer en la revista Astrobiology la creación de un nuevo parámetro que indica la capacidad de un planeta para albergar vida. Se llama "Índice de habitabilidad planetaria" y aplicando este nuevo parámetro tan sólo se salvan 2 de los 704 confirmados: Gliese 581d y HD 85512b, desbancando así a Gliese 581c, el candidato en el que estaban puestas todas las expectativas.

Según pude leer en el diario Público, Dirk Schulze-Makuch, de la Washington State University y autor del libro Life in the Universe, opina que "La primera cuestión es si es posible encontrar condiciones similares a las de la Tierra en otros mundos (...) La segunda, es si existen condiciones en los exoplanetas que sugieran la posible existencia de otras formas de vida, sean conocidas o no para nosotros".

El criterio más usado por astrobiólogos se basa en el concepto de zona de habitabilidad, que es aquella en la que por su temperatura el agua podría estar en estado líquido. Pero este criterio tiene muchas lagunas ya que, por ejemplo, cuando un planeta tiene atmósfera y existe algún tipo de efecto invernadero, el exoplaneta podría estar fuera de esa zona y, sin embargo, ser capaz de albergar agua líquida en su interior debido a las temperaturas que se generan.

Luna... ¿sí o no?

Por otra parte, en 1993 un estudio propuso que para que un planeta tuviera vida debería tener un gran satélite -tal y como sucede con nuestro planeta- pero esta creencia se está poniendo en duda a raíz de una nueva investigación liderada por Jack Lissauer del NASA Ames Research Center. Según he podido leer en Universe Today, "podría haber muchos mundos más habitables ahí fuera", afirmó Lissauer.

Él y su equipo simularon una Tierra sin satélite durante un período de 4 millones de años, dando como resultado que el eje de la Tierra variaba mucho menos de lo que el estudio de 1993 sugería. De hecho, la inclinación sólo varía entre 10 y 50 grados; incluso en períodos de 500 millones de años, la inclinación sólo variaba entre 17 y 32 grados.

Sistemas únicos

Darren Williams, de la Penn State University, también está de acuerdo con Lissauer. "Las grandes lunas no son necesarias para estabilizar ni la inclinación ni el clima. Las grandes lunas podrían ser incluso perjudiciales en algunos casos. Cada sistema es único", dijo.

Y esa es la cuestión, que cada sistema es único. No podemos sacar una ley que se aplique a todos los exoplanetas descubiertos, sino que hay que analizarlos uno a uno, ya que las condiciones que presenten nunca serán iguales a las de otro, por lo tanto, habrá que analizarlo de forma independiente.

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26 de noviembre de 2011

Curiosity ya está rumbo a Marte

Fotograma de un vídeo donde se muestra el rover "Curiosity"
explorando un entorno marciano. Créditos: NASA-JPL.
Tras el retraso de un día, y después de un lanzamiento donde todo ha salido perfecto,  la misión MSL (Mars Science Laboratory) ha puesto rumbo al planeta rojo. Pero ante toda esta perfección, no quitó el estado de nervios que teníamos desde el Centro de Astrobiología presenciando el lanzamiento en directo.

A bordo, un rover: Curiosity, que cuenta con los instrumentos más avanzados jamás enviados a Marte. Como curiosidad, la potencia consumida por sus instrumentos hace inviable alimentarlo a través de paneles solares, por lo que este rover se alimenta a través de un RTG (Generador Termoeléctrico por Radioisótopos) que le proporcionará una vida útil de al menos 1 año marciano (1.88 años terrestres).

Amartizando en Gale

La llegada a Marte está prevista para primeros de agosto de 2012 y el lugar de aterrizaje será el cráter Gale. Según Jesús Martínez-Frías, geólogo del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) e integrante del equipo de Curiosity, "Gale es un cráter de impacto de más de 150 Km de diámetro originado hace más de 3500 millones de años". Para Martínez-Frías, este cráter es todo un monumento geológico ya que se trata de "una montaña de 5 Km de altitud, erosionada aparentemente por flujos de agua en la que ya sabemos que existe una estratificación y una gran diversidad mineralógica. Su estudio detallado será crucial para interpretar la historia y el registro paleoambiental de Marte en esta zona".

Entre todos los instrumentos de Curiosity quiero destacar REMS (Rover Environmental Monitoring Station), un instrumento español desarrollado y construido principalmente en el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), con colaboraciones de la Universidad de Alcalá de Henares, la Universidad Politécnica de Cataluña y la empresa CRISA (grupo EADS Astrium), así como instituciones finlandesas y estadounidenses.

REMS incorpora una serie de sensores que registrarán in situ medidas de temperatura de aire y suelo, velocidad y dirección tridimiensional del viento, presión atmosférica, humedad relativa y radiación ultravioleta en superficie. Todo ello para cumplir estos objetivos:
- Evaluar el potencial biológico de la región explorada por Curiosity.
- Investigar los procesos planetarios que influyen en la habitabilidad. 
- Caracterizar el amplio espectro de radiación en la superficie marciana.

Un duro camino

Para poner a punto los sensores de REMS se han llevado prototipos a los lugares más extremos del planeta que podrían tener alguna similitud con Marte -análogos terrestres- como por ejemplo las minas de río Tinto (Huelva), isla Decepción (Antártida) o el desierto de Atacama (Chile). Además, gracias a una cámara de simulación planetaria creada exclusivamente para REMS donde, exceptuando la fuerza de gravedad, se han conseguido generar las mismas condiciones que tiene el planeta rojo en superficie -incluidas las tormentas de polvo- para poner a prueba los sistemas y asegurar que soporte las condiciones extremas con las que se topará.

José Antonio Rodríguez-Manfredi, ingeniero de REMS y jefe del Departamento de Instrumentación del Centro de Astrobiología afirma que "han sido muchos los retos tecnológicos y científicos a los que nos hemos enfrentado durante estos años, así como el sacrificio y la dedicación de todo el equipo humano que hay detrás de este instrumento en particular y de la misión en general."

Sin duda ha sido mucho el tiempo y dinero invertidos en el proyecto Mars Science Laboratory, pero según Rodríguez-Manfredi "todo esto pasa a un segundo plano cuando ves de cerca al Curiosity y piensas que, en unos meses, algo en lo que has participado estará deambulando por la superficie de Marte a cientos de millones de kilómetros de nosotros."

Es la primera vez que España lidera el desarrollo de un instrumento de vuelo para Marte, así como su construcción y envío a manos de NASA. Ingenieros y científicos de REMS forman parte de mi día a día habitual, algunos de ellos grandes amigos y ojalá que ahora todo vaya bien en su viaje de 570 millones de Km. y que la maniobra de descenso y puesta a punto de Curiosity sobre la superficie de Marte sea perfecta. Cruzaremos los dedos.

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13 de noviembre de 2011

Rusia-Marte: el fracaso continúa

Phobos fotografiado por la Mars Global Surveyor en 2003.
Créditos: NASA.
Parece ser que la relación Rusia-Marte no termina de dar sus frutos. En este caso se trataba de la primera misión cuyo objetivo era traer de vuelta a la Tierra material del sistema marciano, pero ha fracasado. Marte parece ser la eterna frustración de la carrera espacial rusa.

Phobos-Grunt

La misión Phobos-Grunt estaba liderada por la agencia espacial rusa (Roskosmos) en colaboración con China y fue lanzada el pasado 8 de noviembre. Al parecer, tuvo problemas para poner rumbo a Marte, quedando orbitando a nuestro planeta. El plazo de 3 días para recuperar el control e iniciar el relanzamiento finalizó y ahora mismo está a la deriva esperando a precipitarse contra la atmósfera terrestre en un plazo de 2-3 semanas.

Fuentes oficiales de Roskosmos admiten que "todos los intentos de recibir la información y poner en marcha el sistema de control de abordo han fracasado. La estación puede considerarse perdida". El director de la agencia espacial, Vladimir Popovkin, confirmó que "el motor no se puso en marcha y la sonda no pudo orientarse" una vez que la sonda salió al espacio.

La misión estaba compuesta por el orbitador Yinghuo-1 (colaboración china), donde cada 3 días completaría una órbita al planeta marciano; también se inició una colaboración finlandesa consistía en incluir las MetNet, una estaciones meteorológicas que iban a bordo de la misión, pero finalmente no se incluyeron en la misión. El objetivo: aterrizar en Phobos, analizarlo in situ, pero también recoger muestras y traerlas hacia la Tierra para su estudio.

Un viaje de ida y vuelta

Era la primera vez que una misión tenía por objetivo traer muestras de vuelta desde el sistema marciano. Pero parece que este objetivo tendrá que esperar. Esperemos que la misión MSL, con el rover Curiosity a bordo, que se lanzará el próximo 25 de noviembre tenga éxito y logre llegar a Marte el próximo 5 de agosto.

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7 de noviembre de 2011

Asteroide a la vista

Imagen del asteroide Gaspra tomada por la sonda Galileo.
Créditos: NASA
Varios medios se han hecho eco en las secciones de ciencia del acercamiento de un asteroide que nos va a saludar "de pasada".

2005 YU55

Al astro en cuestión lo denominaron 2005 YU55 y tendrá su máximo acercamiento la madrugada del 8 al 9 de noviembre a las 00:28, hora local peninsular. Tiene un gran tamaño, estimado en casi 300 metros, pero a pesar de ello no lo podremos ver a simple vista ya que pasará a unos 324.000 Km de nuestro planeta.

Pero esta distancia que puede resultar extremadamente grande, no lo es en absoluto; para hacernos una idea, pasará más cercano de lo que se encuentra nuestra Luna. A pesar de todo, debemos estar tranquilos ya que el riesgo de impacto es nulo. Así lo han confirmado astrónomos del observatorio de Arecibo (Puerto Rico) que han calculado su órbita.

Una gran oportunidad

Según Scott Fisher, de la National Science Foundation, habla del acercamiento como "una gran y rara oportunidad para estudiar un objeto como este cerca de la Tierra". José María Madiedo de la Univ. de Huelva afirma que "va a ser la primera vez desde los años 70 que un asteroide de este tamaño se acerca a la Tierra".

Este asteroide, está en la lista de objetos potencialmente peligroso, pero como se ha dicho anteriormente, no supone ningún peligro. El hecho de encontrarse en esta lista es una mera cuestión de relación tamaño-distancia. En el caso de que chocase contra nuestro planeta un cuerpo de este tamaño, podría provocar una extinción comparable a la que ocurrió con los dinosaurios hace 65 millones de años.

Lo que me parece extraño es que los futurólogos, adivinos y demás no hayan saltado. Tal vez sea porque estén demasiado centrados en el fin del mundo para 2012.

En resumidas cuentas, no hay que preocuparse, ni por este acercamiento ni por el fin del mundo de 2012. Hay cosas más importantes por las que preocuparnos en nuestro día a día.

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