26 de agosto de 2011

Expansión del Universo y supernovas

Supernova SN1994D (abajo a la izquierda) detectada por el Hubble
Space Telescope en la galaxia NGC 4526. Créditos: NASA/ESA.
Además de sintetizar de manera natural los elementos más pesados, las supernovas también nos ayudan a comprender el porqué de la expansión acelerada del Universo. En concreto, las supernovas de tipo Ia son las que nos ayudan a complementar esta teoría que propuso en su día Edwin Hubble.

Pues bien, el pasado 24 de agosto tuvo lugar una de estas explosiones de supernova tipo Ia en la galaxia del Remolino (Messier 101), a algo más de 20 millones de años luz de nosotros, lo que la convierte en la supernova de este tipo más cercana en décadas. Los telescopios de rastreo consiguieron dar con la explosión unas 2 horas después de que se produjese, por lo que la evolución de esta explosión podrá seguirse con bastante precisión.

¿Por qué las tipo Ia?

Las supernovas tipo Ia son provocadas por explosiones de estrellas enanas blancas en sistemas binarios. Su particularidad reside en que detonan de la misma forma y emitiendo un mismo patrón de brillo con respecto al tiempo y el gran destello que emiten permite detectadarlas incluso en galaxias muy lejanas. Entonces, estudiando la anchura de la curva de la luz que provocan, podemos calcular con gran precisión a qué distancia se encuentra la explosión y, por lo tanto, la galaxia que alberga a la estrella detonada.

La explicación

Puede resultar muy idílico comprobar que las explosiones de tipo Ia son todas prácticamente idénticas y la intensidad de la luz que nos llega nos permite saber a qué distancia se encuentran. Pero, con todo esto, ¿cómo se explica la expansión acelerada del Universo? Hay mucha cosmología detrás de todo esto, pero para resumirlo en unas palabras, la explicación es la siguiente: el brillo que nos llega de la supernova es menor que el que nos debería llegar en base a la anchura de su curva de luz, lo que indica que está más alejada de lo que debería en un instante determinado. La explicación más directa a este efecto es que el Universo se expande de manera acelerada.

Esta otra manera más de estudiar y conocer un poco más la denominada energía oscura, principal candidata a provocar esta expansión acelerada del Universo.

Es un tema complicado, pero consideraba oportuno tratarlo porque un objeto de oportunidad como es la supernova detectada el pasado 24 de agosto es algo que no sucede todos los días, con el añadido de haber detectado la explosión prácticamente en su inicio. En unos días esta supernova alcanzará su máximo brillo y podrá ser observada incluso con unos pequeños prismáticos. Será casi tan brillante como toda la galaxia que la alberga.

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4 de agosto de 2011

Llegan las perseidas

Bólido. Créditos: Howard Edin
Como cada año, la noche del 12 al 13 de agosto tendrá lugar la lluvia de meteoros de las perseidas, conocidas comúnmente como las "lágrimas de San Lorenzo". A pesar de no ser la lluvia más intensa del año (100 THZ), es la más conocida debido a la época: las temperaturas nocturas del mes de agosto suelen ser agradables.

Este año habrá un inconveniente para observar un gran número de perseidas ya que el 13 de agosto la Luna entrará en fase de llena. La consecuencia de ésto será que en horarios de máxima actividad de la lluvia, la Luna iluminará el cielo como si de un foco se tratase enmascarando así los objetos celestes poco brillantes, incluyendo a las perseidas más débiles. Para ello se recomienda mirar en la madrugada de la noche del 12 al 13 de agosto en dirección opuesta a la Luna y a ojo descubierto, es decir, sin usar telescopios ni prismáticos.

¿Qué son?

La mayoría de las lluvias de meteoros están producidas por los restos de materiales (polvo fundamentalmente) que dejan a su paso los cometas. A este rastro se le conoce como tubo meteórico y es más denso cuando más cerca se encuentra del Sol.

Tanto las órbitas de los cometas como la de la Tierra, son estables. Por lo tanto nuestro planeta cruza el tubo meteórico en las mismas fechas cada año, de ahí que el máximo tenga lugar en la misma época. En el caso de las perseidas, su cometa progenitor es el 109P/Swift-Tuttle.

Las partículas que forman el tubo meteórico se les conoce como meteoroides y cuando éstos son atraídos por la fuerza de gravedad terrestre, se precipitan hacia nuestro planeta. Al entrar en contacto con la atmósfera, los meteoroides se calientan, se vuelven incandescentes y se pulverizan, creando una estela y formando el fenómeno que conocemos como meteoro. Estos meteoroides que forman los meteoros son partículas de un tamaño que oscila entre 0.1mm y 1.0cm. Si el tamaño fuese por ejemplo, el de una nuez, veríamos un meteoro extremadamente brillante conocido como bólido.

Si un meteoroide fuese lo suficientemente grande como para no pulverizarse por completo en la entrada a la atmósfera y chocase contra la superficie de la Tierra, estaríamos hablando de un meteorito, pero tranquilos, es extremadamente improbable.

Las más intensas

Si queremos ver las lluvias de meteoros más intensas del año, nos debemos trasladar a los meses de diciembre (Gemínidas, THZ 120) y enero (Cuadrántidas, THZ 120), sin olvidarnos de las leónidas (noviembre) cuya THZ se estima en 20 pero esporádicamente pueden encontrarse máximos de actividad (tormentas) como la de 2001 en la que se alcanzó una THZ de 1500 meteoros/hora.

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