14 de noviembre de 2014

Philae, día 2: en la cuerda floja

No son muy alentadoras las noticias que nos llegan de Philae. Y es que las baterías primarias se están agotando y no son recargables estimando su duración en no más de 24 horas. Con estas baterías estaba previsto que Philae perforar la superficie del cometa en los primeros 4 o 5 días desde el aterrizaje. Philae dispone de otras baterías, las secundarias, que éstas sí que son recargables pero también hay inconvenientes. En la zona donde ha quedado Philae, la luz solar recibida es de 1,5 horas cada día terrestre, una cantidad muy lejana de las 12,4 que se obtendrían en la zona de aterrizaje original, llamada Agilkia. Una vez agotadas será muy difícil que se vuelvan a recargar debido a esta falta de luz.

Parece ser que la ESA ha decidido ir a por un todo o nada activando los instrumentos que faltaban, es decir, MUPUS y APXS, aquellos que atacarían directamente la superficie, y con Philae anclado podrían acceder al subsuelo. Pero como Philae no está anclado al suelo del 67P/Churyumov-Gerasimenko, el uso de estos instrumentos provocaría una acción-reacción que podría hacer saltar a Philae dejándola en una nueva ubicación con todo lo que ello conlleva, para bien y para mal. ¿Y esto por qué? Porque en estas condiciones de falta de iluminación es muy probable que cuando se agoten las baterías secundarias no volvamos a saber de Philae nunca más. Así de crudo. Así de claro.

Imagen 1: Instrumentación a bordo de Philae. Créditos: ESA.

Los tres aterrizajes

Tras analizar los datos ya sabemos más de los tres aterrizajes que realizó Philae en el cometa. Stephan Ulamec, del DLR German Aerospace Center informó que Philae realizó los aterrizajes a las 15:34, 17:25 y 17:32, hora del cometa (Para saber la hora peninsular española debemos sumar 1h28m). Varios instrumentos a bordo del módulo lo confirmaron, entre ellos el analizador de campo magnético ROMAP y el mapeador térmico MUPUS.

El primer aterrizaje tuvo lugar dentro de la elipse de aterrizaje fijada en Agilkia. Así lo confirmó en instrumento ROLIS junto con los datos obtenidos desde Rosetta por OSIRIS. Tras ese primer aterrizaje, el módulo rebotó en la superficie iniciando un sobrevuelo de 1 hora y 50 minutos cubriendo una distancia de aproximadamente 1 Km a una velocidad de 38 cm/s. Ese segundo aterrizaje provocó un segundo rebote de dimensiones menoresa una velocidad de 3 cm/s durante 7 minutos. Tras el tercer aterrizaje Philae se ha mantenido en ese mismo lugar apoyándose sobre 2 de sus 3 patas.

Imagen 2: Zona del primer aterrizaje (rojo) y zona estimada de Philae tras el tercer aterrizaje (azul). Créditos: ESA.

Datos preliminares obtenidos con CONSERT indican que Philae podría situarse cerca de la gran depresión próxima al punto de aterrizaje "B" (Recordemos que Agilkia era el punto "J"). Algunas imágenes de alta resolución aportadas por Rosetta todavía no han podido ser transmitidas y cuando se transfieran tendremos datos más precisos de la ubicación exacta.

No todo negativo

Lo bueno de Philae es que los otros instrumentos que se pusieron en operación tras los tres aterrizajes están funcionando a la perfección proporcionando valiosos datos. Gracias a ello sabemos que la superficie del cometa está cubierta de polvo y otros resíduos cuyo tamaño varía desde unos milímetros a varios metros.

Y la misión no acaba aquí, porque aunque estos días el protagonista haya sido Philae, Rosetta sigue ahí arriba dando vueltas al cometa, funcionando a la perfección y seguirá aportando datos tal y como estaba previsto, por lo que tendremos cometa para rato.

Cabe la posibilidad que, tras el giro de 35º de la cabeza de Philae para reorientar los paneles a una posición más óptima, conforme se acerque al sol éstos puedan recibir más cantidad de luz y las baterías secundarias puedan recargarse volviendo a dar vida a Philae durante unos minutos.

Pero no olvidemos un pequeño detalle: es la primera vez que el ser humano consigue posarse en un cometa de manera suave y hemos podido transmitir datos desde la superficie, incluso perforarlo. Eso es un éxito rotundo de la misión porque ya tenemos la tecnología para conseguir algo que hace unos pocos años sólo podíamos ver en la ciencia ficción. Debemos estar orgullosos de lo que Europa ha conseguido con este aterrizaje, y como digo más arriba, Rosetta sigue en perfecto estado por lo que seguiremos recibiendo datos del cometa aportando nuevos datos para darnos a conocer el comportamiento real de un cometa.

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1 comentario:

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