20 de mayo de 2014

Las estrellas de Jasón y los Argonautas

Alguna vez hemos hablado de los cúmulos, como por ejemplo Pandora, un cúmulo de galaxias observado por el Telescopio Espacial Hubble el pasado enero. Pero hoy toca hablar de cúmulos estelares, concretamente de NGC 3590, un pequeño cúmulo abierto situado a 7.500 años luz de nuestro planeta en dirección a la constelación de Carina y que está formado por docenas de estrellas atadas gravitatoriamente unas a otras.

Destacar que es un cúmulo joven: sus estrellas se formaron hace unos 35 millones de años, frente a los 4.700 millones de años de nuestro Sol. Además de joven, es un cúmulo muy vistoso, sin duda llama mucho la atención. Así lo ratifica la imagen que os presento a continuación tomada por el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros en el Observatorio La Silla de ESO en Chile:

Nueva imagen obtenida del cúmulo estelar NGC 3590. Créditos: ESO/G. Beccari.

Pero además de llamativo, este vistoso cúmulo es una gran herramienta para los astrónomos. Un regalo como caído del cielo, nunca mejor dicho. El cúmulo y las nubes de gas que lo rodean, brillan en tonalidades anaranjadas y rojas debido a la radiación procedente de las estrellas calientes más cercanas.

La ayuda de los cúmulos

Un cúmulo abierto típico pueden contener desde unas pocas estrellas hasta varios miles de ellas. Su conjunto ayuda a conocer mejor la evolución estelar porque nacen de una misma nube al mismo tiempo, siendo los perfectos laboratorios para confirmar o poner a prueba las teorías sobre como se forman, evolucionan o mueren las estrellas.

Pero no sólo eso... Estudiando este cúmulo y los de su vecindario, los científicos han podido explorar el disco de nuestra galaxia ya que NGC 3590 se encuentra en el segmento individual más grande del brazo espiral que podemos observar desde nuestra posición: la espiral de Carina.

Mapa de la inmensa constelación de Carina, simbolizando la quilla del barco Argo Navis, de la saga de Jasón y los Argonautas. En la imagen se muestran la mayor parte de las estrellas que pueden verse a simple vista en una noche oscura. Marcado con un círculo rojo está el cúmulo NGC 3590 que con un pequeño telescopio de aficionado se ve como un pequeño enjambre de estrellas débiles. Créditos: ESO/IAU/Sky & Telescope.

Los brazos de la galaxia
Pero si habéis visto una simulación de la Vía Láctea, o una imagen de nuestra vecina galaxia de Andrómeda, habréis podido observar que la conforma más de una espiral. Y efectivamente, nuestra galaxia tiene varios brazos espirales que son corrientes de gas de un tamaño descomunal que parten del centro galáctico y se extienden hasta las fronteras de la galaxia.

En el caso de la Vía Láctea, tiene dos brazos principales y dos que podríamos llamar secundarios ya que poseen una densidad de estrellas menor. Estos brazos se nombrar de acuerdo a las constelaciones en los que son más prominentes: Carina-Sagitario, Norma, Escudo-Centauro y Perseo. De nuevo, una cuestión de perspectiva desde nuestro pequeño punto azul.

Los brazos espirales son una mezcla de ondas de gas y estrellas barriendo el disco galáctico y provocando brillantes estallidos de formación estelar que van dejando a su paso objetos como NGC 3590. Y gracias a las estrellas del cúmulo es posible determinar las distancias de cada una de las estrellas a nosotros, ayudando a la mejor comprensión de la morfología de estos brazos.
La imagen del cúmulo NGC 3590 ha sido tomada con el instrumento WFI (Wide Field Imager) instalado en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros en el Observatorio La Silla de ESO (Chile). Es una composición de filtros Óptico Azul, Óptico H-alpha, Óptico Visible y Óptico Rojo.
Nota de prensa:

Nota de prensa (versión original):
Referencias:
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