25 de marzo de 2015

Más habitabilidad para Marte

Siempre me gusta escribir textos sobre investigaciones de gente a la que conozco. En este caso, son tres conocidos los que han participado en ella. En este caso se trata de Alberto González Fairén, Javier Martín-Torres y M. Paz Zorzano. El primero de ellos, al igual que yo, es colaborador de la revista AstronomíA, mientras que con Javier y M. Paz coincidí en mi etapa en el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA).

La investigación en cuestión gira sobre los resultados obtenidos por el instrumento SAM (Sample Analysis at Mars), que nos vuelve a dar buenas noticias. En esta ocasión se trata de la detección por primera vez de nitrógeno en superficie liberado durante el calentamiento de los sedimentos del planeta rojo. Ha sido detectado en forma de óxido nítrico y podría haber sido liberado por la descomposición de nitratos durante el calentamiento de la superficie.
Imagen 1: Selfie del Curiosity tomado en 2013. Créditos: NASA/JPL-Caltech/MSSS.

¿Por qué nitrógeno?

La importancia de los nitratos reside en que el nitrógeno que contienen está presente en una forma que puede ser utilizado por los organismos vivos. Por tanto, es una evidencia más que refuerza el hecho de que Marte en el pasado pudo tener condiciones aptas para la vida tal y como la conocemos.

El nitrógeno se utiliza en la construcción de macromoléculas como el ADN, que son las que codifican las instrucciones genéticas para la vida; también forman parte de las proteínas, utilizan para construir estructuras como pelo, uñas, y aceleran o regulan reacciones químicas.

Esto no es vida

Pero no debemos asociar este hallazgo con la existencia de vida en Marte en algún momento de su historia. No hay evidencias directas que sugieran que las moléculas de nitrógeno halladas por el equipo de investigadores fueron creadas por seres vivos.
Imagen 2: El planeta Marte captado por el telescopio espacial Hubble en 2003. Créditos: NASA, ESA, and The Hubble Heritage Team (STScI/AURA).

Lo que sí que podemos asegurar es que Marte era más apto para la vida en el pasado que en el momento actual. Los hallazgos de antiguos lechos fluviales y lacustres de agua dulce o el descubrimiento de minerales que se forman sólo en presencia de agua líquida así lo avalan. "Encontrar una forma de nitrógeno es un gran apoyo para evidenciar que el antiguo ambiente marciano en el cráter Gale pudo ser habitable", afirma Jennifer Stern, del Goddard Space Flight Center de la NASA en Greenbelt (Estados Unidos).

Origen geoquímico

Estas evidencias de nitratos fueron recogidas de muestras de arena arrastrada por el viento y polvo en la zona "Rocknest" y en muestras obtenidas en perforaciones en las zonas "John Klein" y "Cumberland". "Los científicos hemos pensado durante mucho tiempo que los nitratos se producirían en Marte por la energía liberada en impactos de meteoritos, y las cantidades que hemos encontramos encajan con las liberadas por estos procesos", concluye Stern.

Desde la ética profesional esta es la forma de proceder para no crear ambigüedades que inciten en pensar en marcianitos verdes. Stern lo ha hecho porque ha supuesto desde el principio un origen geoquímico, que por otra parte es lo más probable. Pero esto no quita que se sigan buscando esos marcianitos verdes. Eso sí: microscópicos.
El artículo que recoge esta investigación ha sido publicado en PNAS (Proceedings of the National Academy of Science) bajo el título "Evidence for indigenous nitrogen in sedimentary and aeolian deposits from the Curiosity rover investigations at Gale crater, Mars", por J. Stern et al.
El equipo de investigación está formado por Jennifer C. Stern (Solar System Exploration Division/Goddard Space Flight Center, Estados Unidos), Brad Sutter (Jacobs Technology, Inc./Johnson Space Center, Estados Unidos), Caroline Freissinet (NASA Postdoctoral Program/Goddard Space Flight Center, Estados Unidos), Rafael Navarro-González (Instituto de Ciencias Nucleares/Universidad Nacional Autónoma de México), Christopher P. McKay (Exobiology Branch/Ames Research Center, Estados Unidos), P. Douglas Archer, Jr. (Jacobs Technology, Inc./Johnson Space Center, Estados Unidos), Arnaud Buch (Laboratoire de Genie de Procedes et Materiaux/Ecole Centrale Paris, Francia), Anna E. Brunner (Solar System Exploration Division/Goddard Space Flight Center, Estados Unidos; School of Earth and Space Exploration/Arizona State University, Estados Unidos), Patrice Coll (Laboratoire Interuniversitaire des Systèmes Atmosphériques/Université Paris-Est Créteil/CNRS, Francia), Jennifer L. Eigenbrode (Solar System Exploration Division/Goddard Space Flight Center, Estados Unidos), Alberto G. Fairén (Centro de Astrobiología/CSIC-INTA, España; Department of Astronomy/Cornell University, Estados Unidos), Heather B. Franz (Solar System Exploration Division/Goddard Space Flight Center, Estados Unidos; Center for Research and Exploration in Space Science and Technology/University of Maryland, Estados Unidos), Daniel P. Glavin (Solar System Exploration Division/Goddard Space Flight Center, Estados Unidos), Srishti Kashyap (Solar System Exploration Division/Goddard Space Flight Center, Estados Unidos; Department of Microbiology/University of Massachusetts, Estados Unidos), Amy C. McAdam (Solar System Exploration Division/Goddard Space Flight Center, Estados Unidos), Douglas W. Ming (Astromaterials Research and Exploration Science Directorate/Johnson Space Center, Estados Unidos), Andrew Steele (Geophysical Laboratory/Carnegie Institution of Washington, Estados Unidos),  Cyril Szopa (Laboratoire Atmosphères, Milieux et Observations Spatiales/Université Pierre et Marie Curie/Université Versailles Saint-Quentin/CNRS, Francia), James J. Wray (School of Earth and Atmospheric Sciences Georgia Institute of Technology, Estados Unidos), F. Javier Martín-Torres (Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra/CSIC-Universidad de Granada, España; Division of Space Technology/Luleå University of Technology, Suecia), M. Paz Zorzano (Centro de Astrobiología/CSIC-INTA, España), Pamela G. Conrad (Solar System Exploration Division/Goddard Space Flight Center, Estados Unidos) y Paul R. Mahaffy (Solar System Exploration Division/Goddard Space Flight Center, Estados Unidos; Jet Propulsion Laboratory, Estados Unidos)
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